viernes, 1 de agosto de 2008

Cuando te toca... te toca

A veces me pregunto si la vida es una serie de acontecimientos que ya están programados por "alguien" o "algo" y nosotros sólo le damos ciertos tintes con nuestras decisiones y acciones diarias o, si definitivamente uno es el famoso "arquitecto de su propio destino" y podemos cambiar de vida drásticamente de un momento a otro sin quedarse con la sensación de que eso ya también estaba programado para suceder.

Me explico mejor: a veces, cuando ando fuera de mi casa y veo gente en condición de calle, es decir, a un limpiador de parabrisas, a vendedores ambulantes o personas del tipo, me pregunto ¿por qué nacieron en esa situación?, yo creo que nadie puede decidir si nace del vientre de una madre indigente mexicana, de una mujer etíope, de una mujer de ciencia o de la esposa del presidente de una nación. Creo que es pura cuestión de suerte, es decir, si existe eso que llaman alma, que no muere y pasa de un cuerpo a otro, creo que es pura suerte donde, finalmente, va a caer.

A veces me pregunto... ¿y si yo en lugar de tener la vida que tengo me hubiera tocado trabajar para mantener a mis hermanos desde los 15 años y no hubiera estudiado? o ¿si hubiera sido hija de una madre drogadicta? o.. ¿si mis papás hubieran sido dueños de una empresa transnacional y yo hubiera vivido siempre en una casa lujosísima? o ¿si yo hubiera sido hija de los reyes de un país europeo?, creo que no hay nada que lo hubera impedido, creo que sólo es cuestión de suerte.

En lo personal, cuando veo lo que pude ser y no soy, doy muchas gracias a la vida y algún ser supremo por permitirme tener la vida que tengo y ser quien soy. Dicen que no puedes extañar lo que no conoces y creo que por eso no extraño tener un sirviente que me cumpla todos los caprichos ni un chofer que me lleve a todos lados. Me gusta ser quien soy... por lo menos internamente pues físicamente si me cambiaría un par de cosas para ser sincera.

Me gusta que la vida va poniendo retos y me hace feliz saber que soy capaz de superarlos, me hace felíz saber que llegan a mi personas valiosas que no a cualquiera le llegarían, pues si llegan supongo que es porque estoy al nivel para retroalimentar la relación, me hace felíz también que, a pesar de que no soy una princesa oficialmente, a veces si me siento así y, sobre todo, me hace feliz saber que a veces la vida tiende puentes para llegar a puntos más altos, aunque sólo por ratos, y si uno está listo para dar el brinco, esos puentes son el nexo para llegar a un punto más arriba en esta vida, y si no, las oportunidades se pueden ir.

Pero creo que también hay una cierta fracción de destino que de repente se deja notar y cuando te toca... te toca, por ejemplo, cuando eres de los afortunados de encontrar al amor de tu vida en el lugar más inusual, cuando sin querer un empleo se te da sin mucho trabajo, cuando te encuentras algún billete tirado en el piso o cuando simplemente existe gente que con unas cuantas palabras pueden cambiar el destino de tu vida.

2 comentarios:

Víctor dijo...

Efectivamente, la suerte (buena o mala, lo aletorio en definitiva), afecta a nuestras vidas continuamente. El ejemplo que pones del nacimiento, es el más evidente. Pero como la suerte es algo que escapa a nuestro control, no hay que preocuparse de ella lo más mínimo (más allá de que podamos reflexionar intelectualmente sobre el fenómeno, como haces en tu entrada). Lo que tenemos que hacer es ocuparnos de todo aquéllo que podemos controlar, de lo que no depende de la suerte, que es mucho. Pienso que si dedicamos todo nuestro esfuerzo a tratar de ser felices, conseguiremos hacer buena cualquier situación negativa en que la suerte nos coloque. O al menos, lo habremos intentado...

Myriam dijo...

Estoy de acuerdo contigo, considero que es muy difícil que a alguien le vaya bien si no se esfuerza por lograrlo. Yo me inclino más por la teoría de que, excepto por el caso del nacimiento, uno puede decidir que hacer de su vida y como vivirla.

A mi me apasiona este tema y no sabes lo que daría por tener todo el tiempo y café del mundo para platicar de esto con todos mis amigos y conocidos. Sin embargo, como dices tu, sólo me es posible de momento reflexionar intelectualmente sobre esta idea y llegar a mis propias conclusiones. Lo que si me queda muy claro es la certeza de este conocido refrán: "lo que siembras, cosechas"

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