lunes, 20 de octubre de 2008

Mitigando un poco el antojo

Esta es una entrada ociosa, lo aviso de anemano pues quizá haya quien espere que siempre que ponga algo aquí, deba ser de ciencia o de algo así mucho más relevante, pero no, nadamás se me ocurrió hacer una pausa en mi trabajo (véase la entrada anterior) y meterme a escribir lo que primero que pasaba por mi mente, así que aproveché la camarita de la lap y le saqué foto a unas galletas que, lamentablemente, ya pasaron a mejor vida. Como podrán ver, si hay niveles dentro de las entradas ociosas, esta bien podría ganar el premio del mes.

Y pongo unas galletas para ilustrar esta entrada pues más que ser un simple objeto de consumo común y corriente, debo confesar que son el único vicio que tengo, ya que si paso unas cuantas horas sin una dosis de galletas, me empiezo a poner realmente mal, algo nerviosa y desesperada, y solamente pensando en conseguirlas, aunque en un caso ya de extrema desesperación, casi cualquier tipo de harinas me da igual: pan, cereal, pastel o algo de consistencia semejante.

Y en cierta forma, el escribir aquí también mitiga un poco mis ganas de olvidarme un rato del trabajo en la computadora. Este fin de semana no salí ni al patio de mi casa por estar escribiendo, haciendo gráficas y capturando información, así que ya estoy suficientemente aburrida para estas horas del lunes y sinceramente, quisiera irme un rato a caminar para que se me vaya el dolorcito en el cuerpo que me han provocado tantas horas sentada y haciendo la misma cosa.

Pero, por otra parte tengo razones para estar contenta: mis tareas pendientes poco a poco se van acabando y sé que cada momento de estos aburridos que tengo que pasar, me acercan un poco más a la meta final. Y me da gusto poder compartir con todos ustedes estos momentos, pues, la verdad es que así me siento acompañada. Entonces ahora seguiré trabajando con el ánimo un poco más relajado, y ya saben, si un día me regalan algo... que sean galletas.

4 comentarios:

Roberto dijo...

Myriam, da la casualidad que yo estaba también comiendo galletas poco antes de leer tu entrada y... sí, llegan a ser adictivas... sobre todo en medio del trabajo.
Un saludo cordial desde lejos.

Javi dijo...

Yo en vez de galletas, mastico chicle sin azúcar, porque me duran mucho tiempo, porque sino me iría a las uñas o al cualquier cosa que tuviera a mano, y como cada vez tengo menos tiempo para hacer el ejercicio que hacía antes, de esta manera compenso esta falta de ejercicio... uu!

Vaya bien Myriam! Algun día me gustaría que me dejases algun trozo de tu tesis para ver si me entero de algo! Aunque las que leí siempre trataban de química, leí 3 de celdas de combustible y una sobre química analítica, y entendí muchísimas cosas!

Un saludo!

Víctor dijo...

Pues yo no soy muy goloso, pero me compro a veces unas tabletas de chocolate negro, rellenas de cereza y chile picante, que vaya vaya...Aviso, ¡NO LAS PRUEBES!...si no quieres caer en una adicción invencible.

Myriam dijo...

¡Chocolate con chile! esa combinación si que está interesante. Aquí lo que se consume más es tamarindo con chile, bueno, ya sabes que casi a todo se le pone chile aquí, pero el tamarindo es un clásico.

A mi me gusta de todo pero las galletas son mi delirio, me he llegado a enfermar de tanto comerlas, pero bueno, así son los vicios.

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