martes, 16 de diciembre de 2008

Ingenua ilusión

Hace apenas algunas semanas me hacía la idea de que al día siguiente que consiguiera el título de la maestría, se me caería un gran peso de encima y que enseguida sería feliz. Hice el examen, terminó todo por ese día y no sentí la tan esperada sensación de bienestar.

Luego vino ese fin de semana y créanme que ha sido de los peorcitos que he tenido, pues la vida que construí en algunos años de estar viviendo en otra ciudad, relativamente lejos de mi familia, se acabó así de rápido como se mata a una mosca descuidada que camina muy bajo sobre la pared. Sin embargo sobreviví pensando que en cuanto terminara eso... finalmente sería felíz.

Con un gran cansancio y concluyendo mil cosas al mismo tiempo por fin abordé el transporte que me regresaría a mi casa. Mucho tiempo imaginé que esas cinco horas de traslado iban a ser las más relajantes y felices de mi vida. Y no fue así. Antes bien, han sido de las más malas que he tenido.

Llegué aquí, pasaron los días y pensé que con una semanita era más que suficiente para sentir que ahora si estaba aquí y empezar a hacer lo que siempre quise: olvidarme de todo y de todos por un rato. La carga de mil compromisos me habían agobiado y quería simplemente olvidar. Y no he podido.

No me arrepiento ni una milésima de las decisiones que he tomado, de hecho me siento felíz de haberme sido leal y defender mis verdaderos deseos y metas. Y estoy aquí ¡y no llega el bienestar!.

Tampoco me siento mal al grado de caer en la cama sin ganas de pensar nada, no es para tanto, pero mi futuro cercano no es tan halagador: en mi casa acaban de amenazar con ir a pasar la Navidad con la familia que se reunirá en una ciudad del norte casi fronteriza a doce horas de camino de aquí y ¡donde hace un frío! ¡y yo no quiero!.

La navidad pasada me tuve que sacrificar porque a mi mamá se le ocurrió la gran idea de que tenía que reunir a la familia como en los viejos tiempos y casi terminaba bien la bendita reunión cuando al final surgieron los mismos problemas familiares. Comprendo que son sus hermanos y los quiere. Quizá yo cuando sea grande inconscientemente obligaré a mis hijos a pasar fiestas con mis hermanos y a ellos no les gustará.

En fin, yo no quiero ir, aparte, mi hermano amenaza también con manejar en la carretera y aunque ya tiene experiencia, yo no quiero ser su conejillo de indias, aparte, si yo quisiera ir, está bien, corro el riesgo ¡pero no quiero ir!.

Yo trato de no ser descortés con mi familia, ya algunos problemas han habido en el pasado y se que debo ser prudente para no descontrolar la armonía. Pero ¡maldita sea! ¡es mi vida y yo no quiero ir!.

La verdad no se que hacer, si me empecino en no ir, de seguro van a decir: "entonces nos quedamos" y me van a poner cara todas las vacaciones. Si voy, voy a estar enojada todo el tiempo. Me da una flojera tremenda estar con la familia. Cuando uno es chico, la misma inocencia y despreocupación hace que uno se adapte a cualquier ambiente, por desagradable que parezca. Te pones a jugar con algún primito y ya. Pero cuando creces te das cuenta de la realidad de las cosas, de la mente medio enferma de algunas personas, de las dobles intenciones, de los problemas maritales de x familiar y de otras tantas cosas de ese tipo.

Digo, si me cuesta tanto trabajo mantener mi vida lo más limpia posible, si los únicos problemas con los que quiero cargar son con los de mis papás y hermanos (por eso me regresé con ellos), si no me interesa que nadie se entere de lo que hago porque nadie se lo merece y además ¡a nadie le importa sinceramente!, digo ¿para que voy?. Siempre es lo mismo, me empiezan a hablar de la escuela, de los estudios y parece que al verme solo ven en mi frente "estudios, estudios" y a mi la verdad es que no me interesa hablar de nada de eso con nadie porque es algo que a mi, a mi familia directa y a mis verdaderos amigos nos ha costado y a nadie de ellos específicamente le debe importar.

La verdad es que no se que hacer. Jamás nunca mi familia se ha separado en una fecha así, ni en año nuevo que a veces es algo más light, respetamos mucho esos días ¿por que si ya soy una persona mayor no me respetan a mi?.

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