martes, 9 de diciembre de 2008

Veinte mil cosas que platicar

Hoy ya me encuentro semi-establecida en el DF, y digo semiestablecida porque aquí están casi todas mis cosas aunque aún estoy en espera de lo que traerá la mudanza, y porque aunque estén aquí ropa, libros, y cosas en general, no sé que tanto puedo considerar que "ya estoy aquí" pues mi bioritmo todavía se está manejando con la rutina que tendría estando en la otra ciudad, en mi mente todavía están los últimos eventos vividos allá y casi no puedo caminar por tantas cajas, bultos y bolsas de mis cosas que están regados por todo el piso.

Es una sensación inquietante el no saber por donde empezar cuando de limpiar y poner en orden una habitación se trata. Doy vueltas y vueltas y de plano me confunde tanto desorden. Pero me lo tomaré con calma, yo me doy esta semana para terminar. Lo bueno de todo es que ya estoy en mi casa como hace ya un tiempo, años para ser más exacta, quería, y aunque ayer no fue un día fácil pues pasé por el doloroso desprendimiento al cual le tenía tanto temor, hoy estoy levemente más repuesta. No puedo negar que soy presa de la nostalgia pero lo que más me duele son las personas a las que les hice daño con mi retirada, creo que si sólo fuera por mi, estaría casi perfecta, pero me duele que a los demás les duela. De todos modos todos tenemos que hacer nuestra vida, todos tenemos que ser autosuficientes para generar nuestra propia felicidad porque lo peor de todo es depositar todo tu bienestar en una sola persona o cosa. Esto de la vida es un juego de mucha estrategia y sólo de uno depende sentirse ganador o perdedor con el juego que le tocó jugar.

Debo confesar que las ideas se agolpan en mi cabeza y quisiera no tener este pendiente del levantamiento de mi habitación desde las ruinas, bueno, ruinas sería algo porque ahora mismo está casi completamente vacío, pero sé que esta será una temporada muy buena para mi. He sido muy feliz ya durante un buen tiempo como persona responsable y estudiosa, ahora seré feliz (por aproximadamente un mes) como mujer que ha cumplido con su misión y que se tomará unas merecidas vacaciones.

Es curiosa la sensación de no tener casi nada pendiente por hacer, bueno, si tengo que empezar a mandar papeleria y curriculums por mail pero eso está tranquilo. Me refiero a no tener nada realmente pendiente, nada que urja, nada que obligue, en serio que lo voy a disfrutar.

Claro que a menos de 12 horas de llegada al DF mi mamita me ha hecho sentir como en casa... literalmente. Imaginen este diálogo:

Mamá: Myriam, tu papá al rato va a traer carne para la comida, ¿que te gustaría? ¿tortas de carne o albóndigas?
Myriam: Pues albóndigas, no son tan secas
Mamá: Bueno, pues entonces porfavor hazlas para que coman tu hermano y tú
(y después de que me pasó las indicaciones para la receta y pasado un rato)
Mamá: Oye, me voy a trabajar, le voy a decir a tu hermano que vaya a pagar el recibo de la luz
Myriam: Está bien, si el no puede voy yo
(ya que mi hermano le dijo que no podía porque estaba estudiando para un examen)
Mamá: Tu hermano no puede ¿cómo ves si vas a pagar tu?
Myriam: Está bien ma, (y como estaba con un atuendo más propio de limpieza y no para salir) ¿puedo ir mañana o ya se venció?
(Y como adiviné con su mirada que quería que se pagara ya)
Myriam: Está bien, ahorita voy.

Así que no hubo nada de protocolos de bienvenida ni concesiones para la hija pródiga, me temo que entre todos se encargarán de "integrarme" rápidamente a la vida productiva hogareña, es evidente que les viene sobrando el recién adquirido tutulito de Maestra pues para los queaceres caseros con tener dos manos es suficiente. Y aunque tuve que tomar transporte y caminar como unas 10 cuadras para llegar a la oficina de la luz, me sentía felíz de encontrarme nuevamente y ahora si indefinidamente en mis terrenos.

Así pues, doy por inaugurada una nueva época en mi vida y en el blog y prometo que tendré muchas y nuevas cosas interesantes que contar. Mi próxima entrada será el evento de mi examen pues se que hay quienes deben estar esperándolo.

De momento les mando un saludo a todos esperando que sean felices, y que tengan en cuenta una sabia frase que me decía me hermano cuando era pequeñito: "Lo que importa es la diversión"

5 comentarios:

Víctor dijo...

Jaja, así que es tu hermano, con sus sabios consejos, el responsable de que vivas en una fiesta permanente...

Pues nada, seguiremos con atención e interés tus evoluciones en el DF... jeje, no sé por qué me acaba de venir a la cabeza una película, "El show de Truman", ¿la has visto?

Myriam dijo...

Pues pensándolo bien puede ser que mi hermano a fuerza de repetir esa frase, penetró hondamente en mi inconsciente y es ahora el lema que conduce mi diario vivir jejeje.

La película creo que si la ubico pero no la vi. A ver si me cuentas un poquito del porque te acordaste de ella.

Víctor dijo...

Es una película que me gusta, es la historia de un tipo que vive engañado lo que cree ser una vida normal, sin saber que en realidad forma parte de un programa de televisión y que todo el mundo está siguiendo su vida... me ha venido la peli a la cabeza porque vamos a seguir como fieles espectadores lo que haces ahora que tienes la Maestría en la mano... pero claro, siempre que lo cuentes en el blog. :-)

Myriam dijo...

Ah, pues se me hace que debo ver la película porque me ha llamado la atención el tema.

Si, yo procuraré platicar un poco de como van las cosas por acá. De momento te puedo decir que no es lo mismo cuando uno está ya aclimatado al ritmo hogareño que, como en mi caso, cuando se va llegando. Hay cosas que a mi parecer no están del todo bien, desde el modo de lavar los platos hasta el modo de crianza de mis padres para con mi hermano, por ejemplo, pero ¡ni modo! me tengo que reservar mis comentarios pues no creo que esté bien que yo recién llegada me ponga a criticar.

Espero con el tiempo hacer méritos y poder ya dar mi punto de vista sin que nadie lo malinterprete, creo que debo ser más prudente en este momento de adaptación bilateral. Saludos!

Víctor dijo...

Sí, volver a casa de los padres después de haber disfrutado de la independencia debe ser muy, pero que muy, difícil. Tendrás que armarte de paciencia...

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