miércoles, 18 de febrero de 2009

Un santuario del conocimiento

Desde noviembre pasado tenía la intención de mostrarles las fotos de un lugar que conocí en mi reciente visita a los EU y que me dejó gratamente impresionada (y traumada por que no decirlo) ya que desde mi punto de vista es un tributo al cultivo del intelecto de los seres humanos que tienen la fortuna de llegar ahí.

Cuando me asomaba por el balcón del cuarto del hotel donde nos hospedamos en Pittsburgh podía ver claramente un edificio muy alto que sobresalía de todas las demás edificaciones de la ciudad y me preguntaba que sería ese lugar. Aquí les muestro una foto que tomé y como se veía desde mi punto de observación.


Entonces fui al mapa y ubiqué el dibujito de ese edificio y decía "Cathedral of Learning". Como no estoy acostumbrada a encontrar esos dos tipo de palabras juntas, me clavé más con la idea de que era una catedral. Vimos que podíamos llegar fácilmente caminando y emprendimos la marcha para descubrir que cosa era ese lugar.

Caminamos sobre la Forbes Av. y pasamos por las instalaciones de la University of Pittsburgh viendo alrededor lo bonito de su infraestructura, claro, era muy parecido a algunas otras universidades aunque de todos modos tenía su encanto. Ustedes saben que yo soy una admiradora de las instituciones educativas, es decir, me siento en ambiente en sitios así por lo que se me antojaba ese paseo y realmente lo disfruté. Así pues, seguimos caminando sin perder de vista el pico del edificio anhelado. No tardamos mucho en llegar a estar mucho muy cerca. A continuación una foto muy bonita antes de cruzar la calle para llegar a las puertas del edificio:


Ya muy cerca me di cuenta que sus jardines eran muy bonitos (foto abajo) había muchos muchachos alrededor y realmente era un ambiente increiblemente agradable. Tomé unas fotos y seguimos adelante.


Estábamos ya en la entrada principal del edificio, y no es broma, yo seguía sin saber que diantres hacían allá adentro siendo que todos los elementos y hasta el nombrecito del edificio que mi cerebro inconcientemente bloqueó (porque era demasiado bello para ser verdad) indicaban su función en este mundo. Si no, vean ustedes la siguiente foto y vean si saben que es lo que se hace dentro.


Total, así como quien entra a un lugar con miedito a que lo corran por intruso, nos metimos y la primera impresión que daba era de una iglesia del medioevo pues se veia un cuanto oscuro y con aspecto de construcción antigua aunque en realidad se terminó de construir en 1937 (foto de abajo). Entonces yo veía un montón de muchachos entrando y saliendo apuradamente con sus mochilas al hombro y sin mucha cara de haber entrado a rezar o a misa como yo me lo había imaginado, y ahi fue donde caí en la cuenta... ¡DIOS! ¡ES UNA MÁS DE LAS INSTALACIONES DE LA UNIVERSIDAD!, y casi que me agarro el corazón para que no se me detuviera de la impresión.


Recorrí la planta baja del edificio y vi que estaba destinada a sala de estudio, ahí los chavos estaban haciendo tareas, con la compu, leyendo, etc. lo que se hace en una sala de estudio y JURO que era algo tan bello que casi, casi que decía: "¡A ver! pásenme un libro de lo que sea porque ya se me antojó leer".



Entonces, embobada por la majestuosidad del lugar y sintiéndome tercermundista por no tener en México nada parecido a esto (debo decir que si hay bibliotecas y universidades muy, muy buenas, grandes, modernas y tecnológicamente competitivas, pero comparado con esto, es pan con lo mismo desde el punto de vista de la majestuosidad). Investigando encontré el dato que después de un edificío que está en Moscú, este es el segundo edificio educacional más alto del mundo con sus 163 m de altura y nunca se ha utilizado para otro fin más que para la educación, se construyó con ese propósito. Impactante deveras.


Pero si de sentirnos miserables se trataba, venía la mejor parte: se nos ocurrió dar una vuelta en la periferia de la planta baja y nos encontramos con los llamados "Nationality Rooms", una cosa que casi, casi te ofendía de lo increible que era. Digamos que era una grosería a las instalaciones educativas de paises en vías de desarrollo y ahora cuento por que.

Los Nationality Rooms son eso, salones de clase, pero no salones de clase cualquiera ¡no señor!, son salones de clase que fueron regalos de comunidades étnicas de todo el mundo a la Universidad. Son salones que poseen una calidad de museo diseñados por arquitectos pertenecientes a 26 diferentes culturas que tratan de recrear en su mobiliario y decoración diferentes periodos culturales: desde la Grecia del siglo 5to B.C. hasta la Ukrania del siglo 18.

La cosa es que cada salón de clase era como un pequeño cuarto de museo con muebles y decoración finísima, tan bonitos que no pudimos más que tomarles fotos, como un verdadero salón de museo. Para que se vayan dando una idea, aquí va una foto del letrero en la puerta de uno de ellos indicando que era el Salón Rumano.

De todas las fotos que tomé, algunas no salieron tan bien pues no podía ocupar flash, pero las que se rescatan se las muestro. Aquí algo del salón inglés. De veras que te transportan a otra época solo de asomarte al lugar.

Luego algo del salón griego, con columnas y todo como en el Partenón.



(¡Por Dios! ¿quién tiene en sus escuelas sillas de madera fina con palabras grabadas en griego? Como les decía, eran como bofetadas a la sencillez de los salones de clase normales que todo ente mortal conoce)

Luego el salón chino, con un grabado de Confucio en la pared, decoraciones finas en el techo y un pizarrón con puertas abatibles. Otra bofetada.



El salón que más me impresionó fue el Sirio pero tuve que buscar esta foto en Internet porque, como pueden ver, es un lugar con una iluminación muy escasa y no salió bien mi foto, pero es tan TAN hermoso que es como bofetada, insulto y risotada en la cara todo al mismo tiempo. Es increible que alguien dé clase (y tome clase) ahí.
Por último, antes de salir de lugar vi rinconcitos como este donde los muchachos se ponian a leer. Casi que solamente les faltaba la cítara para ambientar, una pluma y tinta para escribir, y unas doncellas rondando por los pasillos. Increible.


Finalmente, en las afueras de la Catedral, todo volvía a ser igual, los estudiantes y el ambiente estudiantil igual que en todos lados. Las únicas que no salimos igual fuimos nosotras pues, personalmente, salí con la mirada perdida, como si en ese momento hubiera descubierto un mundo nuevo, como si hubiera entendido que hay cosas que desconozco más allá de mis territorios; en pocas palabras, como decimos aquí: salí de mi huevo. Y juro que regresaría pero solo por la University, porque por lo demás, la verdad es que no hubo otra cosa que me enganchara de tal manera.

2 comentarios:

Víctor dijo...

Muy bonitas las fotos, y muy interesante el reportaje.

Para estudiar sólo hace falta una mesa, una silla, y un poco de tranquilidad; pero para poner en pie un sitio, y mantenerlo, no basta sólo con el dinero, sino que hace falta también un genuino cariño al estudio, ¿no te parece?

Myriam dijo...

Si, estoy de acuerdo contigo. Yo también creo que para mantener y aprovechar un lugar así hay que deveras tener disposición al estudio.

Yo en lo personal sería muy feliz de vivir la experiencia. A ver si el destino me depara algun dia encontrarme en un lugar semejante.

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