miércoles, 3 de junio de 2009

También se vale compartir las lágrimas

En estos días pasados en los que tuve mucho tiempo para estar frente a la compu, varias veces de madrugada y acompañada solamente de la música de la radio, detecté una canción que cuando le puse algo de atención simultáneamente mientras trabajaba, me di cuenta que era verdaderamente hermosa.

La canción seguramente ya la habrán oído: trata sobre una muchacha que relata que todos los días ve a un chico que le gusta en un vagón del tren y dice quererlo en secreto y un día se le ocurre hablarle pensando que el la va a tomar como si estuviera loca y sin embargo él le corresponde igual de bien pues a él también le gustaba e incluso hacía lo posible para tambien encontrarla en el vagón, aunque no se hablaban hasta ese día.

Creo que en cierta forma me identifiqué mucho, a mi me ha tocado varias veces ser de esas chicas que creen amar en secreto a alguien, de las que idealizan a "esa" persona especial y que no pierden la esperanza de algún día tener una historia de amor así de bonita y así de espontánea.

Pero el final de la canción siempre me pareció como que muy metafórico, un poco raro, como que no me dejaba claro cual había sido el destino de la pareja... hasta el día de ayer.

Sucede que se me ocurrió buscar la letra en Internet, digo, como para enterarme concretamente en que punto me había perdido en la historia pues al final, simplemente no sabía que había pasado.

La busqué y la primera liga que salíó fue hacia un video del Youtube de la misma canción y me dije "yo no quería el video pero vamos a verlo" y Dios, juro que... YO NO SABÍA y simplemente se me salieron unas lágrimas de la tristeza.

Que triste la verdad, y creo que de momento me partió el corazón ese video que alguien armó con la canción y parte de un video del grupo que la canta porque yo me había puesto en el papel de la muchacha que iba en el tren.

Juro que yo no sabía, y es que uno no se pone a oir música como para encontrar relatos de hechos desafortunados. Y juro que en todas las veces que la oí decían la fecha del 11 de marzo, pero nunca lo ubiqué en su contexto, nunca podría haber relacionado una canción tan linda con algo así.

Si lo quieren ver, aquí se los pongo, no hay nada feo que ver, de hecho jamás pondría algo feo en mi blog, simplemente es que esto es triste, quizás me lo parece más a mi porque me sensibilicé demasiado.

De todos modos, un abrazote a todos los amigos españoles, juro que no es porque algunos de los mejores amigos de aquí sean de ese lugar, simplemente me solidarizo como ser humano que soy y esto sólo me demuestra que sin importar en donde haya tenido uno la fortuna de nacer, todos somos igual de sensibles, igual de valiosos... e igual de vulnerables.





Jueves - La oreja de van Gogh

Si fuera más guapa y un poco más lista
Si fuera especial, si fuera de revista
Tendría el valor de cruzar el vagón
Y preguntarte quién eres.

Te sientas en frente y ni te imaginas
Que llevo por ti mi falda más bonita.
Y al verte lanzar un bostezo al cristal
Se inundan mis pupilas.

De pronto me miras, te miro y suspiras
Yo cierro los ojos, tú apartas la vista
Apenas respiro me hago pequeñita
Y me pongo a temblar

Y así pasan los días, de lunes a viernes
Como las golondrinas del poema de Bécquer
De estación a estación enfrente tú y yo
Va y viene el silencio.

De pronto me miras, te miro y suspiras
Yo cierro los ojos, tú apartas la vista
Apenas respiro, me hago pequeñita
Y me pongo a temblar.

Y entonces ocurre, despiertan mis labios
Pronuncian tu nombre tartamudeando.
Supongo que piensas que chica más tonta
Y me quiero morir.

Pero el tiempo se para y te acercas diciendo
Yo no te conozco y ya te echaba de menos.
Cada mañana rechazo el directo
Y elijo este tren.

Y ya estamos llegando, mi vida ha cambiado
Un día especial este once de marzo.
Me tomas la mano, llegamos a un túnel
Que apaga la luz.

Te encuentro la cara, gracias a mis manos.
Me vuelvo valiente y te beso en los labios.
Dices que me quieres y yo te regalo
El último soplo de mi corazón.

7 comentarios:

Roberto dijo...

¡Claro que vale compartir las lágrimas, Myriam!

Un beso.

Trenzas dijo...

Difícil no llorar ante estas tragedias, sucedan donde sucedan. Les pasan a personas como nosotros, iguales a nuestras familias y amigos y nos hemos salvado porque sí, pero de la misma forma podríamos haber muerto.
Una canción preciosa.
Abrazos fuertes, preciosa.

Myriam dijo...

Gracias amigos! les agradezco que tomen parte de todo esto que les platico, definitivamente no se que haria sin ustedes.

Víctor dijo...

Gracias por tus condolencias Myriam. Utilizo habitualmente esos mismos trenes y todo el asunto me afectó bastante...realmente fueron unos días muy tristes.
Un abrazo

Myriam dijo...

Ya me imagino. Acá todo ese asunto se percibió como una noticia grave pero difícilmente se puede entender en su real magnitud estando tan lejos, y son estos pequeños destellos de empatía los que de repente nos ponen en los zapatos de los otros de una manera muy vívida.

Si un día nos cuentas algo sobre tu experiencia sería interesantísimo, pero si eso implica remover fibras sensibles mejor lo dejamos así, lo importante es que estás bien :)

Saludos y que bueno que regresaste ya de tu viaje. ¿Ahora a que parte del mundo fuiste?

Víctor dijo...

Pues mira, te cuento. Habitualmente voy a trabajar en tren. Ese día escuché en la radio que había estallado una bomba en un tren, un poco antes de salir de casa. No se sabía todavía muy bien lo que había pasado, pero como mi tren pasa por el lugar de la explosión, supuse que habrían cortado la circulación de trenes(como así fue) y me fui al trabajo en coche. Iba escuchando la radio y cada vez daban más muertos. Cuando llegué al trabajo -tarde-, varios compañeros se habían ido a donar sangre; no era día para trabajar. Estuve intentando localizar a una persona de mi familia que tenía una remota posibilidad de estar en un tren por esa zona, lo que no conseguí hasta bastante tarde porque los teléfonos móviles no funcionaban. Ese día monté en metro y se notaba un silencio sepulcral. Y es que en Madrid estamos más o menos acostumbrados a los atentados terroristas, pero éste se sintió como algo especial porque no iba dirigido contra una persona o grupo de personas en concreto, sino contra la ciudad en si misma.
Durante los días siguientes había bastante miedo en los trenes y se miraba con aprensión a la gente con mochilas; y vi más de un viajero con quemaduras y vendajes recientes.
Hoy ya se ha perdido ese miedo y hemos vuelto a la normalidad, tan solo queda el recuerdo de ese día. El tiempo todo lo cura. Y lo que no te mata, te hace más fuerte.

Myriam dijo...

Wow! que fuerte está eso que cuentas, casi me lo pude imaginar, gracias por platicarmelo y nuevamente digo que es muy bueno que tu estás bien.

Acá realmente no tenemos "actos terroristas" (salvo algo parecido que sucedió en septiembre pasado) pero ¡si vieras cada cosa tan extrema que nos pasa! y yo lo adjudico a una cierta inmadurez en los sistemas de gobierno y de seguridad publica pues muchos hechos desafortunados se podrían evitar con una buena cultura de la prevención, que definitivamente no tenemos.

Bueno, pues ya no nos pongamos tristes, procuraré seguir viviendo alegremente la vida a cada momento pues creo que así se ayuda mucho a aliviar la ya difícil vida que todos como sociedad llevamos. Saludos!

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