jueves, 20 de agosto de 2009

¡Si sé cocinar! ¡Si sé cocinaaaar!

Este jueves que no tuve clases pero que tenía que salir a la calle para aprovechar y hacer algunos engorrosos trámites se me ocurrió que de regreso podía pasar al supermercado y comprar algo para comer en la tarde mi hermano y yo. Mi mamá me encargó que comprara algo y aunque la idea inicial de ambas yo supongo que era ir a la sección donde venden la comida preparada, vaciar algo en los botes, que lo pesaran para que llegando a la casa sólo hubiera necesidad de calentar, me dije: ¿y por qué no cocino ahora yo algo? y que me animo.

Cuando pienso en que tengo que hacer comida, casi que automáticamente mi primera reacción es pensar en "chiles rellenos", que es una de mis comidas preferidas desde hace muuuchos años y por eso me he "especializado" en la confección de ese platillo, y lo digo en ese tono porque la verdad es que he de aceptar que yo... no tyengo mucha vocación de cocinera. Yo se lo adjudico a que mucho tiempo cuando vivía fuera de mi casa me tuve que hacer de comer muchas veces y hoy ya estoy descansando de eso, además mi estilo es muy simple, soy muy magra y medio insípida para cocinar así que a muchos no les gusta, pero lo que son los chiles rellenos ¡agárrense! porque me quedan fabulosos. "Es lo único que sabes hacer" diría mi hermano.

Les voy a mostrar la receta y proceso de elaboración detallados y, aprovechando, me gustaría que al final me comentaran al respecto, si esos ingredientes se consiguen en sus lugares de origen, si hay algo similar ahí, si se les antoja y si ustedes creen que con este platillo "ya me puedo casar" como decimos aquí a la (o el) que sabe cocinar bien. Claro que si el sujeto en cuestión estuviera dispuesto a comer diariamente chiles rellenos yo ya estaría del otro lado.

Ahí les va la receta:

Todo comienza con una visita al super, aquí pueden ver mi carrito en el pasillo de los cereales. No sé que hacía ahí pues no fui a comprar ningún cereal.

Sucede que a partir de este miércoles por decreto oficial todas las tiendas de autoservicio tenen prohibido empacar los productos que venden en bolsas plásticas por motivos ecológicos así que la opción para los consumidores es llevar cajas de cartón o bolsas de tela (para no tener que comprarles eso también) y empacar ahí las cosas para traerlas a casa, así que agarré una bolsita que teníamos y en ella me traje toda la compra. Aquí les muestro los ingredientes principales, el rey de los chiles (a mi parecer): el chile poblano y jitomates comunes y corrientes.

Esta foto me quedó medio oscura pero es que el día estaba algo nublado, el foco no ayudaba y el flash automático de la cámara del cel no encendió. Aquí muestro el resto de los ingredientes: queso para deshebrar que aquí se llama "queso Oaxaca" de sabor suave y ligeramente salado, crema ácida de vaca, un cubito de caldo de pollo o un diente de ajo por si no tienen a la mano el cubito y le quieren dar algo de sabor. Claro está, también algo de sal aunque el cubito por si mismo ya sala la comida.

Aunque es una receta relativamente sencilla, es algo laboriosa pues como ven aquí, el chle ya perfectamente limpio tiene que ser abierto para sacarle todas las semillitas y venas si es que no quieren enchilarse al comerlo. A veces este platillo es de suerte: puede ser que te toque un chile endiabladamente picoso cuando a tu compañero de comida no le pica nada y sólo te ve hacer gestos. Si uno le quita las venas es menos probable enchilarse... aunque la que queda enchilada de las manos es la cocinera. En una de esas me toqué la boca y el labio me quedó enchilado un rato. Hay que dejarles los rabitos a los chiles pues, además de que adornan el platillo, sirven para manipularlos mejor.

Aquí están ya los chiles más bonitos que pude encontrar, bien limpios por dentro y por fuera, y si creían que la parte laboriosa había pasado, están equivocados.

Hay que llevarlos a la flama directa de la estufa y quemarlos perfectamente para que el calor haga que se les levante la capa rígida que los recubre, o sea, hay que hacer algo así como "ampularlos" y eso es un poco entretenido ya que hay que darles vuelta constantemente pues la cosa tampoco es que se carbonicen. Hay que estar pendientes de ellos hasta que tengan una apariencia quemadita así como la que muestro en la foto.

Luego viene la parte exótica que consiste en meterlos todavía calientes en una bolsa de plástico y cerrarla perfectamente para que suden, se aflojen y se les desprenda aún mejor el pellejo. Recordemos que los chiles frescos son rígidos y con este tratamiento se vuelven flojitos y se pueden masticar más fácilmente. Hay que esperar otro rato a que los chiles estén listos y se sientan más fríos y luego viene ooootra parte laboriosa del proceso: arrancarles con cuidado la piel sin desgarrar el chile. En este punto uno ya tiene más enchiladas las manos que si se las hubiera lavado con salsa picante pero ¡ni modo! es en nombre del buen comer.

Ya que se han pelado perfectamente los chiles tienen el aspecto mostrado en la foto, son más carnosos y suaves. En este punto se podría hacer una amplia gama de platillos mexicanos pero dejaremos atrás los antojos y seguiremos la meta que es hacer unos deliciosos chiles rellenos de queso porsupuesto, mis preferidos, claro que se pueden hacer también de carne pero esos no me encantan tanto.

Y he aquí los chiles rellenos de queso Oaxaca, claro que en este punto aún están fríos y sin mucho sabor, así que el procedimiento sigue...

Ahora hay que moler en la licuadora unos 4 jitomates que previamente fueron hervidos. Se agrega también algo así como una taza o más de agua, sal y un trocito de pan pues el caldillo que vamos a hacer adquiere un mejor espesor con ese ingrediente. Si no se tiene el cubo de caldo aquí se echa también el ajo, si no, el procedimiento sigue así. ¡A licuar!

Para darle más sabor mexicano elegí una cazuela mexicana donde voy a terminar de preparar el platillo. Se enciende a fuego alto con un poquito de aceite hasta que esté bien caliente y luego se agrega el caldillo preparado con un colador de por medio para que ahí se queden las semillitas del jitomate.

¡Por Dios!, ya hasta se me volvió a antojar. Aquí está empezando a hervir el y ya le eché el cubo de caldo de pollo aunque no se ve porque se fue al fondo.

En este punto me fue a ver mi perrita Sally (por cierto, les presento a Sally) para ver que estaba haciendo y para ver a que hora le daba de comer. Y como me miraba con mucha insistencia le tomé una foto. Aquí se puede ver mi zapato y el delantal amarillo con el que estaba trabajando.

¡Wow!, esta es una de las mejores vistas que una cocina me puede ofrecer: unos chiles rellenos de queso nadando en su caldillo de jitomate, listos para ser comidos. Cabe mencionar que el platillo original le da a los chiles un baño de claras de huevo batido y luego se sumergen en aceite para que quede una capa que aquí se le llama "capeado" o "lampreado" pero a mi me suelen dar agruras tanto aceite y yo siempre soy de una onda más light así que para mi así los chiles están bien, aunque queden desnuditos.

¡Y bueno! nadamás porque nadie se anima pero fácilmente podría compartir el platillo con alguien más. Aquí lo he servido con una guarnición de "arroz rojo" (hecho a base de jitomate para darle color) y frijoles "refritos", es decir, hervidos y luego machacados en una sartén con algo de aceite y sal. Para adornar se pone una cucharada de crema y se acompaña casi forzosamente con tortillas de maíz. Aquí les presento las auténticas tortillas de maíz que es la base de la alimentación mexicana por excelencia. Prácticamente en cualquier hogar mexicano encontrarán tortillas pues sin ellas a veces uno se queda con la sensación de que no comió. Y bueno, una coquita es bien recibida, sobre todo si está bien fría, en este caso también es su versión de dieta.

Y ya que dí tan buena comida, de postre me tomé una pequeña copita de una crema de piña colada en las rocas hecha a base de maguey que es con lo que se elabora el mezcal. Esta botella la traje de mi viaje por Oaxaca y créanme que es un excelente digestivo. Nada mejor para terminar una auténtica comida mexicana.

Si a alguien se le antojó solamente descuélguese para acá y les prometo unos chiles rellenos hechos por mi. Mientras tanto me acompañará la Sally a degustar este exquisito platillo.

Y bien a su parecer... ¿ya me puedo casar? :)

6 comentarios:

Roberto dijo...

Creo Myriam que para que este blog no sea un desorden de propuestas matrimoniales por todos lados, abras un párrafo para que los jovencitos de todo el planeta se puedan apuntar. Pero pídeles referencias concretas: fotos, ingresos anuales, edad, lugar de residencia, gustos personales y todo lo que tú creas conveniente agregar a esa lista.
Saludos desde Buenos Aires.

Myriam dijo...

¡Jajajaja! no creo que sea para tanto, pero podría ser una buena sugerencia que tomaré en cuenta siempre y cuando te comprometas a ignaugurarlo, sirve además para que no se quede vacío jejeje.

Saludos!!

Roberto dijo...

Ja ja... Dije "jovencitos" Myriam...

:)
:) :)
:) :) ;)

Myriam dijo...

¡Pues por eso!, deberías animarte :) jejeje

Víctor dijo...

A tu pregunta te contesto que la entrada es una magnífica carta de presentación...

todavía tengo pendiente de hacer la receta de tacos que me pasaste una vez, a la cual añado esta otra.. ¡a ver si me animo de una puñetera vez!

aunque ésta última la voy a tener complicada, porque no tengo fuego natural en casa (tendré que quemar los pimientos con un mechero), y ese queso con aspecto de callos no le he visto en mi vida en el supermercado.

Myriam dijo...

¡¡¡ JA JA JA JA JA JA!! ¡De una puñetera vez!!! jajajajaja :) :)

Eso se debe escuchar mucho más gracioso de lo que se lee :)

Pues sería un orgullo que tu prepararas una de mis recetas, de veras que si, yo haría la de las sardinas pero creo que me costaría algo de trabajo reunir las materias primas, creo que es algo muy sofisticado para mi :)

Siempre es un gusto leerte, muchos saludos!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...