domingo, 6 de septiembre de 2009

Tarde-noche de terapia

Hoy por la tarde mi ánimo tocó fondo. Depresiones estúpidas pero que afectan mientras duran. Y es que cuando la estabilidad emocional tiene más subidas y bajadas que un cartón de huevo, llega un momento en que el sistema ya no reacciona y lo único que queda es una gran confusión sobre lo que relmente originó todo el problema.

De repente, pasadas las 6 de la tarde recibí sin querer un simple y sabio consejo de alguien que yo sé que es mi amigo ¡y que también lo quiero muchooooo!: "Ya no sufras" me decía y algunos minutos después de que la frase estuvo rebotando en mi cabeza, de repende me dije (con perdón de ustedes): "Si es cierto... ¿Por qué @%&Ç# estoy sufriendo?"... y fue cuando de repente recibí una de las bofetadas virtuales que a veces un ser supremo me dá como para que reaccione.

Más tarde fue noche de sábado de cine con mis hermanos, no me convencía tanto la idea y más porque mi hermana escogió la película: una de esas rosas para mujeres. Corrección: para mujeres dos veces quinceañeras y solteras. Hace ya un tiempo me empezó a afectar ir al cine en familia ya que a veces volteo y veo por ahí a alguna pareja felíz. Así que dije, más bien pensé (con perdón de ustedes otra vez): "mmmmta, me voy a deprimir otra vez y apenas me estoy levantando de entre los escombros"... bueno, total, ella invitaba y tenía derecho a elegir, y de repente estábamos ahí, viendo algo que dista mucho de ser una joya del cine gringo pero que resultó ser como una bendita mini sesión de terapia psicológica y el resúmen de algún libro de superación personal para mujeres, como de esos que abundan en las librerías y que necesitaba especialmente que alguien me leyera hoy:

Les digo, si se quieren divertir, no la vean pues la verdad es muy simplona, pero si están en un día de esos en que tocan fondo emocionalmente, hasta esta película sirve e incluso es recomendable verla con una libretita para apuntar algunos puntos que se les hagan importantes.

Yo lamenté no llevar nada en que escribir, así que me puse en mi actitud característca de "Myriam poniendo atención nivel plus y con memorización simultánea" como la que pongo en mi clase de Tópicos Avanzados de Polímeros que, dicho sea de paso, me cuesta mucho trabajo entender. Traté de memorizar algunos conceptos importantes y me he prometido repetirlos como mantras.

Bueno pues, al salir de ahí no quería ni parpadear para que no se me olvidara nada, y algo de lo más importante que POR FIN entendí hoy después de ver esa película es una de tantas crudas verdades:

"Los príncipes azules no existen"

Y es que (perdón por la poca modestia), yo siempre he dicho que soy una princesa, y lo peor de todo es que me lo he creído al punto de pensar que, por tanto, deben de existen los principes. Noticia: parece ser que no es así.

En resumen, aprendí mi lección, aún la sigo asimilando, pero fue una buena palanca para salir del underground y que hoy mismo pueda decir que ya no estoy en los escombros, quizá si a nivel de cancha pero ya con un poco más de dignidad.

Y bien, yo me conozco y sé cuando las cosas no van bien conmigo, lo sé, y el dejar el ejercicio es uno de los síntomas más evidentes. Tendría ¿que será? ¿unos tres meses sin hacer nada? yo creo que si. Por eso me dije: "No importa a que hora llegue. Llego a hacer ejercicio". Sentía que me hacía falta.

Diez de la noche. Preparativos para hacer ejercicio. Me dije: "A sudar la frustración" y entonces me aturdí los oídos con todo el volumen que pude soportar sin dejarme sorda y empecé. En ese momento la única persona disponible que me podría decir algo coherente era Aleks Syntek y realmente parecía como que me hablaba en todas sus canciones con sus letras simples pero llenas de verdad. Empecé con esa de: "Me siento como flotar y hay un cráter en mis pies, ya no siento la gravedad y me da miedo brincar" (poesía pura), luego la de: "Al parecer te daré un poco más, a lo mejor y soy yo lo que tu necesitas", pero donde si me dije: "voy a infligirme dolor" es con esa famosa de "Una pequeña parte de tí" que ya he comentado en el blog, fue cosa de correr sin parar y sudar todo lo que podrían haberse convertido, en un futuro ya lejano, en posibles lágrimas. Mejor sudarlas.

Debo decir que efectivamente el ejercicio libera sustancias que provocan el bienestar. Al rato ya las cosas se veían diferentes. También repetiré como mantra: "Ponte a hacer ejercicio diario", pues hasta mis amigos dentro de su locura tenían razón cuando les dije que no podía comer cosas grasosas porque me estaban saliendo unos granitos en la frente. "Son de agua" me dijeron, y yo: "¿de agua?", "si.... de aguantarte" completaron. Tres segundos después entendí. No se diga más. El ejercicio es la clave.

10 comentarios:

Víctor dijo...

Pues sí, es cierto que no existen príncipes azules... en fin, no soy experto en la materia, pero me sospecho que el más perfecto se te pone luego a roncar por las noches como un cosaco, o a desordenarte todas las cosas que cuidadosamente tengas ordenadas en casa. Pero a ti que existan o no los príncipes azuels es algo que no te tiene que importar lo más mínimo, pues debes quererte a ti misma y ser feliz con independencia de principitos.

Levemente dijo...

No me parece que haya que “castigarse” porque se tiene un día de bajón emocional. Es más... creo que son necesarios pues no somos seres cuadriculados ni exactos y precisamente “esos momentos” son los que nos hacen apreciar los intensamente positivos. Hay multitud de circunstancias externas que pueden afectarnos –en un sentido u otro- y no siempre nuestra mente se encuentra en el mismo punto. Unas veces está más tensa, otras más relajadita, o más débil, o más fuerte... pero qué te voy a contar que ya no sepas Myriam.

Escribió Gioconda Belli en “La mujer habitada”: “Todo día pasa, toda luna pasa, todo viento pasa... también toda sangre llega al lugar de su quietud”.

Tocar fondo tiene una ventaja: ¡ya no se puede bajar más!... y no queda otra que subir de nuevo... asomar la cabecita y respirar aire puro.

Un saludito.

Pd. Efectivamente... los príncipes azules destiñen una barbaridad, je, y pierden todo, todo el color hasta quedarse tan transparentes que apenas ni su espectro queda. Es más... no existen ni verdes, ni amarillos, ni rojos... lo que sí existen son las REINAS. Tú eres tu reina... yo la mía... je.

Pd.2. ¡Viva el deporte!... en efecto una de las mejores terapias. La pongo en práctica desde, desde, desde... desde que tengo uso de razón.

Myriam dijo...

Víctor, quisiera que no me importara pero es que seguido resuena en mi cabeza eso que muchas mencionan sobre el "ciclo vital" ¡y yo no tengo ciclo vital! o quizás si lo tengo pero ya se está yendo por otros rumbos que no son los convencionales, no se que tanto me debería preocupar eso pero a veces si me preocupa.

Y eso de que los hombres luego se portan como cosacos, es cierto :), ahí si tienes mucho de razón jejeje.

Saludos!

Myriam dijo...

Leve, gracias por recordarme eso de que somos Reinas, bueno, yo siempre he dicho que soy princesa pero algún día sé que ascenderé al trono jejeje.

Aquí en México hay unas galletas muy ricas que se llaman "Príncipe" y el comercial de tele trata precisamente de una muchacha que queda desilusionada de un pretendiente y mejor se come con mucho gusto sus galletas.

Creo que haré casi lo mismo sólo que con una manzana o una ensalada, si no ¡imagínate como quedaría despues de desilusión tras desilusión! :)

Y dime ¿qué deporte practicas?

Saludos!

Víctor dijo...

Ah muy bien, o sea que no hay príncipes azules pero sí que hay REINAS... estoy rodeado de feministas... Espero que no os pongáis de acuerdo para gritarme a duo "que le cooooooorteeeeee la cabezaaaaaaaa"

Myriam, contesto yo a tu pregunta, que me sé la respuesta. Leve practica una especialidad deportiva que se llama DEPORTE TOTAL. Ríete tú del maratón y hasta del decatlón... ella se sumerge en las profundidades marinas acompañando a los delfines, vuela luego con los pájaros entre las nubes, y ya en la tierra, para terminar y antes de acostarse, baila un rato como el espíritu de Ginger Rogers, casi sin totar el suelo..

Levemente dijo...

Yo no lo hubiera explicado mejor que Víctor, sólo que se le olvidó mencionar mis bailecitos descalzos de odalisca. Pero vaya, aparte de sumergirme con criaturillas varias en la profundidad marina también me meto en la piscina casi a diario pues practico natación...
Por otra parte me calzo cuando puedo mis zapatillas de monte para darme paseitos. Aquí se le llama senderismo aunque las rutas más largas, ya quedaron en el pasado. También hago danza oriental... que no es deporte pero mueve el body mucho muchísimo... y el alma.

Aquí hay unas galletas rellenas de chocolate que se llaman ¡Príncipe! Y sí... mejor manzana o vegetales de rutina, pero de cuando en cuando un dulce no viene nada mal, aunque, de momento, no tengo problemas al respecto.

Víctor... si sigues portándote como te portas, yo chitón respecto a una posible guillotina para ti. Pero insisto... la monarquía tiene déficit de príncipies en cualquier color. No obstante has definido tan bonito lo de "DEPORTE TOTAL" que, como soberana del país de las levemaravillas te nombro Duque de la esquina derecha, de la pradera central. Agáchese usté, que le voy a nombrar con toquecito de espada al hombro, como manda la tradición.

Víctor dijo...

¡¡¡Un Ducado esquinado!!!... es todo un honor, Su Graciosa Majestad.

Myriam dijo...

¡OOohhhh! :o quede boquiabierta por lo del deporte que practicas, que asombroso y que cosas tan lindas debes ver debajo del mar (¡fotos, fotos!).

Debes tener una condición y complexión envidiable, snif! snif! yo quisiera hacer mucho deporte también.

Bueno, ahora suelo correr en la caminadora de mi casa pero no lo hago diario, lo que si es cierto es que cuando era niña practiqué desde los 5 años gimnasia olímpica, ya saben: barras paralelas, viga de equilibrio y cosas así pero en la adolescencia lo empecé a dejar.

Ay! me encantaría escalar y nadar, y andar en bici más seguido. Danzas orientales ¡ups! yo creo que ahí si no le entro pues tengo entendido que la indumentaria que hay que usar es muy reveladora y ya sabes, yo soy seria :) jeje.

Myriam dijo...

Leve, por la euforia no le vayas a imprimir más fuerza a la espada de las condecoraciones porque en una de esas si que le cortas la cabeza a Víctor ¡y de por si ya andamos escasos de Príncipes! así que no lo vayas a descontar por accidente.

:)

Víctor dijo...

Leve me nombra Duque, tú me designas como Príncipe... estoy empezando a sentirme como David Summers cuando se cruzaba con sus fans, jeje... :P

no te preocupes que mi cabeza no ha corrigo peligro, el toque con la espada ha sido Leve (este juego de palabras no ha sido difícil, lo reconozco .. :)

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