martes, 29 de diciembre de 2009

La Novela - Introducción y Capítulo 1


Introducción

La presente novela surge por una inquietud de contar a la gente de otros lugares o de otras generaciones más recientes a la mía, un suceso importante que ocurrió en la Ciudad de México hace ya algunos años.

El tema me vino a la mente por una imagen y un comentario que hubo en una entrada reciente en el blog, claro que incluir ese hecho como tema de una novela fue decisión propia pues me pareció que había una historia que contar que quizá hasta pudiera resultar interesante si se toma como la narración de un acontecimiento real que marcó la psique de los mexicanos y que ayudó a reafirmar algunos rasgos de la personalidad colectiva de la gente de este país.

En el tintero se quedaron dos propuestas de novela que a mi parecer se iban a los extremos: o me resultaba demasiado alocado y comprometedor el tema o me parecía tan introspectivo que podía incluso aburrir. Ahora me doy cuenta que no es fácil eso de proponer un tema y un texto de lectura para un público de muy diferentes ámbitos sociales como posiblemente es el que me leerá, pero no es sino hasta que uno escribe que se da cuenta de esos sutiles detalles.

El tema debo aceptar que no es fácil de tratar pero, como dije alguna vez: JAMÁS pondría algo feo en mi blog así que pueden leer con confianza, sin embargo creo que hasta que no reciba algunos de sus comentarios pondré el Capítulo 2. Estoy abierta a todo tipo de opiniones y si les parece interesante, le sigo, si no, podríamos sacar del aire la historia y sustituirla por otra, créanme, por mi no habría problema. En lo personal creo que tarde o temprano habría tocado el tema, si no es que ya alguna vez lo he tocado, pero no tan ampliamente, asi que, sin afán de crear más expectativa porque quizá no es para tanto, les dejo aquí mi Capítulo 1 y espero sus comentarios. Nada me dará más satisfacción que complacerlos.

La autora.


Capítulo 1

Amanecía en la Ciudad de México, ese día a las 6:45 am se asomaron los primeros rayos del sol, o por lo menos eso fue lo que dijeron los noticieros de la mañana, Predecían también que el sol se ocultaría a las 21:05 hrs. Habría que ver si era cierto, total, los meteorólogos de la televisión generalmente se equivocan.


Mientras tanto, en una casa de la zona sur de la ciudad así como en muchas otras casas, se empezaba a movilizar la familia desde antes de que esos primeros rayos se asomaran por las ventanas del segundo piso. La señora de la casa y mamá de dos niñitas adorables, Magda y Lucy, preparaba ya en la cocina un atole de arroz y huevos tibios para el desayuno mientras que el papá, un señor de bigote y muy bonachón, se encargaba de preparar el agua para el baño de las niñas que debían irse a la escuela muy limpiecitas como siempre.

Acababa de iniciar el año escolar y la mamá descansaba verdaderamente cuando sus hijas por fin estaban en la escuela, durante las vacaciones anteriores le resultó agotador tenerlas entretenidas en casa porque a veces, como buenas hermanas, se peleaban por los mejores juguetes y eso la exasperaba. Sin embargo, ese jueves después de que se hubieran ido, tomaría un momento de descanso y un buen café a solas después de desayunar, lo cual no le caería nada mal porque las mañanas eran un verdadero "corre y vuela" para evitar que se les hiciera tarde a todos.

Ándale Magda!, ¡ya levántate!, Lucy ya se bañó y sólo faltas tú- le decía su papá.

Magda, de 9 años, no solía ser floja para levantarse pero es que la noche anterior su perrito había estado muy inquieto y no la había dejado dormir bien pues estuvo arañando su puerta para que lo dejara entrar, claro que a ella no le gustaba tenerlo adentro así que el can mejor optó por ir a buscar refugio a la habitación de su hermana donde si fue mejor recibido. La verdad es que ella no sabía por qué "Manchitas" se había puesto así si nunca se inquietaba por la noche, eso sólo sucedió cuando era un cachorro pero su anterior comportamiento le había intrigado un poco. En ese momento jamás se imaginó que no iba a ser sino hasta muchos años después que iba a enterarse que fue lo que posiblemente le había pasado a su perrito en aquella ocasión.

Magda se levantó de la cama y aún con cara de dormida recordó que hace unos días había entrado recién a 3ro de Primaria. Eso la hacía sentirse ya “grande” pues ahora ya no escribía en sus cuadernos sólo con lápiz, sino con bolígrafos y eso sólo los niños grandes, o los “muchachos” como les decía su nueva maestra, lo hacían. Le encantaban los bolígrafos y ya reservaba sólo el lápiz para la clase de matemáticas.

El hecho era que había que bañarse y lo que más le pesaba era que después de hacerlo sufría mucho cuando su mamá la peinaba de dos coletas pues los tirones de cabello que le daba no le gustaban nadita. Tal vez eran las prisas que mamá siempre tenía a esas horas de la mañana o quizá era que no quería que se le moviera ni un sólo pelo en la escuela, pero lo que si era un hecho es que para Magda representaba un verdadero suplicio por el cual tenía que pasar todos los días sin excepción, además a su papá tampoco le gustaba que trajera los cabellos en la cara así que el tema del pelo y su arreglo fue siempre importante desde que tenía memoria.

–Algún día- se decía a sí misma –voy a cortarme el pelo y no me voy a peinar nunca más-. Y mientras sonreía pensando firmemente en que algún día de seguro iba a cumplir su plan, se metió a bañar.

-El agua está calientita- pensaba alegremente, mientras que ponía el shampoo sobre su cabello. A veces le gustaba poner un poco sobre sus labios y hacer burbujas, claro, sin tocarlo con la lengua porque sabía muy feo. Eso le divertía mucho, pero había que apurarse, si no mamá seguramente se iba a enojar y le iba a gritar.

Se había enjabonado toda como le habían enseñado a hacerlo cuando era más chica y cuando se disponía a enjuagarse sintió algo muy raro. Era como un tirón violento en todo el cuerpo. El jabón le tapaba los ojos y eso la desconcertó.

Acto seguido notó que no había sido un mareo o algo así. Ella sintió como que alguien había movido el baño, como si unas manos enormes hubieran agarrado el cuarto de baño donde ella se encontraba y lo hubiera agitado, así como se agita una caja de regalo antes de abrirla para tratar de descubrir que es lo que contiene.

-¿Papá?- preguntó desde el interior del baño mientras trataba de sujetarse para no resbalar. Estaba experimentando una sensación hasta entonces desconocida para ella y el hecho de caerse era lo que más le preocupaba en ese momento pues estaba descalza y el movimiento alteraba su equilibrio. Sólo acertó a poner las manos sobre la pared y a pisar firmemente mientras trataba de asimilar todo eso que estaba ocurriendo muy de repente.

Aunque era muy niña recordó que meses antes, no hacía ni un año de eso, había escuchado la noticia de una explosión de enormes dimensiones en un lugar llamado “San Juanico”. La verdad es que ni siquiera sabía donde era eso pero pensó: -Se debió haber sentido algo parecido en ese lugar, ¿habrá explotado el tanque de gas de mi casa?-. Ella era muy inocente y esa inocencia logró que tomara la situación con calma, pero, no cabía duda, algo estaba sucediendo y era muy raro, ¿pero qué?.

-¿Magda? ¡Ven acá!, no pasa nada- le dijo su papá mientras entraba al baño acercándole una toalla. Magda, sintiéndose protegida y a la expectativa de que le dijeran que estaba pasando, se enredó la toalla al cuerpo y con ayuda de su papá salió del baño.

Cuando estuvo fuera vio a su mamá y a la pequeña Lucy de 6 años, que ya traía el uniforme de la escuela puesto, paradas justo afuera del baño, recargadas en el marco de la puerta de una habitación contigua y sujetándose firmemente de él. Su papá la sujetaba firmemente a ella pero también le aconsejó que se sujetara con fuerza al arco de la puerta. Ella obedeció a pesar de que tenía frío porque sus pies estaban desnudos y mojados.

Magda vio como su perrito, que venía por el pasillo, trataba de acercarse a ellos con dificultad pues se encontraba desorientado y sólo acertaba a aullar suavemente. También vio como las otras puertas empezaron a abrirse y cerrarse de forma acompasada por sí mismas. Se escuchaban crujidos de cosas y las lámparas que colgaban del techo oscilaban rítmicamente. Definitivamente un “algo” gigante estaba jugando con su casa y lo único que ella quería saber era: “¿Quién?”.

Estando todos juntos y bien sujetos a los marcos de las puertas Magda tomó una actitud de seriedad cuando, teniendo de fondo toda esa sinfonía de sonidos y crujidos extraños su mamá empezó a decir en voz baja algo así como: -¡Santa María, madre de Dios, protégenos de todo mal…!.-

Magda se quedó callada, sintió en su pecho que algo serio estaba ocurriendo pues el ambiente de repente se densificó, pero con su papá a un lado abrazándola y su mamá y su hermanita bien juntas, presentía que nada malo les podría a pasar.

4 comentarios:

Roberto dijo...

Bueno, Myriam, ya me has atrapado. Ahora solo cabe decir:
¡Capítulo 2!
¡Capítulo 2!
¡Capítulo 2!

Beso.

Myriam dijo...

¡Jajaja! ¡ahora tú me vas a aplicar mis propias técnicas de presión! :) caray, nadie sabe para quien trabaja jejeje.

Parece ser que entonces si te gustó el inicio de la historia pero la verdad me gustaría un comentario más sustancioso ¿recuerdas cuando hasta te criticábamos los bocadillos que comían tus personajes? bueno, necesito algo así de detallado para ir construyendo más sólidamente la obra jejeje.

Roberto ¡Te mando un abrazo enoooormeeeee!

Víctor dijo...

¡Ya era hora de que empezaras la novela, Myriam! La seguiré atentamente..

Antes de que la termines, voy a formular una predicción con mi bola de cristal: la niña Magda necesitará sentirse bien peinada el resto de su vida, pero, a cambio de ese trauma, será una física eminente y se pasará la vida de fiesta.

Myriam dijo...

¡Jajajaja! pues algo tienes de razón, más bien la niña Magda quedará traumada por el resto de su vida porque nunca se sentirá perfectamente bien peinada aunque siempre perseguirá ese objetivo sin lograrlo y en el fondo siempre tendrá el obscuro anhelo de no peinarse y andar como recién levantada pero la sociedad nunca se lo permitirá :)

Y respecto a lo de la fiesta, si lo hace es sólo para olvidar por ratos el trauma que la martiriza todos los días, y eso de física eminente, uy, aún no sé bien que destino tendrá.

Saludos!! :P

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