viernes, 27 de agosto de 2010

Tango urbano

Espectadores tomándose fotos con unos bailarines de tango de la calle Florida

En una de las caminatas que dí junto a mi amigo Roberto sobre la gran calle Florida en el corazón de Buenos Aires, nos encontramos con una pareja de bailarines de tango y otros géneros semejantes tales como candombés y milongas, bailando en un lugarcito sobre ese paseo peatonal que tanto se me figuró a la calle Madero de la Cd. de México.

A pesar de que era un espectáculo "callejero", fue de bastante calidad a mi parecer y me quedé maravillada con el arte que desplegaron los bailarines en el par de interpretaciones que me tocó ver.

En mi vida han sido pocas veces las que he visto bailar tango y si lo he hecho ha sido más bien por televisión. Pues bien, ahora que lo vi de cerquita y en vivo me sorprendió que aparte de que implica toda una técnica el moverse a ese ritmo, se vería deslucido sin el sentimiento y la pasión que debe imprimírsele para que sea verdaderamente un buen tango.

Considero que aunque son dos personas las involucradas en el baile, definitivamente la que se roba el show es la mujer. Yo sinceramente si me quedé asombrada de como es que, aunque sea durante los pocos minutos en que se desarrolla la canción, el despliegue de sensualidad de la chica pudo ser tan grande pues una que, como yo, vive siempre cuidándose en el metro de los "viejos rabo verde" que suelen encontrarse en el camino y que en mi caso me forza a no usar nada que se pegue demasiado al cuerpo o que deje ver más allá de lo debido, me resulta llamativo el ver que hay mujeres que, por la razón que sea, si tienen la gran fortuna de mostrarse al mundo como lo que son: mujeres, aunque sea durante un baile. Para muestra, la foto de abajo.



¡En fin!, la chica en cuestión bailó sobre un piso de mosaico que me constó que era bastante resbaloso pues un día de esos que andábamos caminando por ahí después de que había llovido, implicaba un peligro latente de un buen resbalón. Sin embargo ella, con sus zapatos de tacón alto y delgado, bailaba, daba giros, brincos y se deslizaba al sonido de la melodía. Me quedé sorprendida.




Los hombres también bailaban bien, por que no decirlo, pero nada que ver con ella. Y yo creo que ¡ufff! es cuando uno se plantea en esta vida (bueno, mas bien YO me lo planteo, para que generalizo) si hay cosas que uno debe sólo ver y dejar pasar como es esto de bailar tangos, o si es que es una cosa que uno debe de hacer antes de morir (como una cuarta encomienda despues de las de escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo). Maldición, no quiero sentirme frustada por no intentarlo alguna vez en mi vida, pero ¡Dios! jamás creo poder moverme así. O quien sabe.

Bueno, mejor ya no me meto más ideas en la cabeza pues antes que hacerme una profesional del tango tengo que determinar las dimensiones de una red cristalina que, no les miento, ya tengo varias semanas sin poder calcular.


Y bueno, en la foto de arriba muestro un bello final a un excelente tango. Claro, la gente alrededor aplaudía con justa razón. Y es que ver bailar un tango, por tangueros de Buenos Aires, en Buenos Aires no pasa todos los días (lástima que ya pasó, snif).

Finalmente les dejo un video de la segunda interpretación de la pareja, no está el baile completo y mi cámara no fue tan eficiente por momentos, pero espero que puedan apreciar un poco como es que estuvieron las cosas.

video

Y ya después de eso, me fuí muy contentita de ahí, que cosa tan linda. Argentinos, que afortunados son... ¡que afortunados son!.

4 comentarios:

Gamar dijo...

Ah, la calle Florida. Una de las pocas cosas que extraño de la gran ciudad.
La variedad de cosas que uno puede llegar a encontrar por ahí es increíble.
En particular el tango no me gusta, pero no se puede dejar de admirar la destreza de los buenos bailarines.
En cuanto al adicional del sentimiento en esta danza es muy cierto y por eso nos causa gracia, en el mejor de los casos, cuando lo vemos interpretado en algunas películas yanquis como si fuese un desfile hacia un lado y el otro de dos soldados de cartón.
Te mando un beso con brisas de buenos aires para que lo sigas recordando.

Myriam dijo...

Oye Gamar, ahora que lo mencionas si es cierto eso de que en las películas y en la tele, siempre suelen asociar una cara rígida y muy seria con el acto de bailar el tango y pude comprobar que no es así.

La cara de ambos bailarines en esa ocasión era de suma satisfacción y de una sonrisa imperturbable, además de que los gestos representaban varias emociones dependiendo del momento de la música.

Bueno, en realidad siempre hay estereotipos con los que uno identifica ciertas cosas que no conoce, pero esa es una de las ventajas de viajar, que puede uno realmente darse cuenta de como son las cosas y formarse una opinión propia, y mi opinión al respecto es que el tango es un elemento de la cultura argentina que debe ser valorado enormemente pues a mi como extranjera me pareció increíble.

Y muchas gracias por el beso con brisas de Buenos Aires (aspirar, aspirar, aspirar) solo fueron pocos días pero algo de mi se quedó prendado allá.

Un beso de regreso :)

Víctor dijo...

A mi también me gusta mucho el tango, ¡qué suerte poder encontrárselo uno por la calle!

Además de las películas a las que se refiere Gamar, creo que otra imagen desvirtuada del tango es la que se puede ver en los campeonatos de baile: más parece un ejercicio de gimnasia que desarrollan dos autómatas con una sonrisa forzada, que un verdadero baile.

Coincido contigo en cuanto al interés que tiene la parte femenina de la pareja..

Roberto dijo...

Pues salió muy bueno el video y más teniendo en cuenta que había mucha gente alrededor mientras lo tomabas, Myriam.

Un beso.

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