sábado, 18 de septiembre de 2010

A veces sueño...

Mucho se dice sobre los sueños: que si reflejan nuestras más profundas preocupaciones, que si son premoniciones de lo que pasará, que si son escenas que nuestro espíritu vive cuando al dormir se separa de nuestro cuerpo, que si son episodios que vivimos en vidas pasadas, que si son ya como estándares que sueñan muchas personas y que pueden ser casi métricamente interpretados, que si nada tienen que ver con nosotoros y sólo son resultado del trabajo neuronal nocturno. Quien sabe.

Sin embargo, cuando yo era chiquita tenía sueños inquietantes:

Una vez soñé con un cementerio de elefantes.
Otra vez soñé que mi hermana era injusta conmigo y me hacía llorar.
Otra vez soñé que volaba.


Cuando crecí un poco mis pesadillas entraron en una época dark y bien podrían servir de apoyo para una película de terror japonés y los sueños, esos, los bonitos, fueron una irrealidad que nunca, nunca se materializaron. Ahí empecé a considerar más seriamente aquello de las vidas pasadas y algo sobre la metafísica de nuestras vidas.

Y ahora que estoy grande mis sueños son distintos.

Ya no sueño que asisto a mi propio entierro como antes.
Ni me sueño explorando un desolado mundo submarino.


Ahora sueño otras cosas que seguramente están influenciadas por llevar tantos años metida en los estudios. Quizá estoy en la etapa de los sueños que son interpretables métricamente y que muchos otras personas pueden soñar porque significan y reflejan lo mismo:

Sueño que de repente me acuerdo que tenía que asistir a una materia de la prepa a la cual nunca asistí y ni siquiera sabía que existía y de repente me acuerdo y me angustio.
O sueño que nunca supe cual era mi horario y que nunca asistí a ninguna clase.
O a veces sueño que a mi edad me obligan a ponerme el uniforme de la secundaria muy en contra de mi voluntad.


Y la prepa ya pasó hace más de quince años y la secu casi hace 20.

Hace unos días soñé que tenía que subirme al auto del profe más maldito de todo mi instituo y eso me incomodaba mucho.
Y hace ya un par de años soñé que me echaban al asiento de atrás de un carro con un profe de la maestría y que lo besaba ¡GUAAAC!
(jajaja, ese si me da risa)

Pero lo interesante viene cuando uno sueña despierto. Cuando uno desea tanto algo que lo visualiza en la mente, le pone color, sonido y hasta aroma. Un ritmo y una secuencia.

Normalmente uno imagina cosas placenteras, algo que quiséramos y que quizá se pueda realizar. O quizá no. Pero nada perdemos con intentarlo.

Por ejemplo, soñar que alguien a quien yo admire me prefiera a mi.
Soñar que existen hombres que no extienden la mano para que yo les dé.
Soñar que vivo con alguien que me habla de cosas interesantes.
Soñar que me impulsan y no que yo tengo que impulsar a alguien más
Soñar que a alguien le importo las 24 horas de una manera seria.

CREO QUE ESO NO ES PARA MI
CREO QUE A LOS HOMBRES SÓLO LES INTERESAN LAS MUJERES GUAPAS
CREO QUE HAY MUJERES ESTÚPIDAS QUE TIENEN A PERSONAS INTERESANTES A SU LADO
CREO QUE YO POR MÁS ESTUDIO QUE TENGA SIEMPRE VOY A ESTAR SOLA
CREO QUE SI YO OSTENTARA DINERO LE IMPORTARÍA MÁS A MI FAMILIA EXTERNA (tíos, primos)
CREO QUE UNO RECIBE MÁS DE QUIEN NO ES TU FAMILIA (tíos, primos)
CREO QUE LO PERFECTO NO ES PARA MÍ
CREO QUE LOS PRÍNCIPES AZULES NO EXISTEN PARA MI PERO SI PARA OTROS MÁS
CREO QUE NUNCA VOY TENER UNA VIDA NORMAL
CREO QUE ALGUIEN SE ENCARGÓ DE MATAR ALGO DENTRO DE MI

Ahora que lo veo así escrito, creo que esto es como un "Credo" que me nace del alma y aunque crean que invento, es la verdad, es lo que creo en lo más profundo y sencero de mi ser. Quizá lo creo tanto que inconcientemente manejo mi vida para que todo siga siendo así. Sin embargo, no pierdo a veces la oportunidad de soñar.

Lo malo de todo esto es cuando ni siquiera somos concientes de que tenemos todo el derecho a soñar. O peor aún: permitimos que entren a nuestras vidas lo que yo llamaría "Rompedores de Sueños".

Hace unas entradas algo esbocé con algo que puse. Algo que hablaba de una súplica para que terminara algo, de un momento de crisis, de una sobreposición y de un nuevo (y raro) estado de felicidad.

Nunca se los dije abiertamente pero yo tenía "un rompedor de sueños" que no me quería dejar. Hace unos días me dejó. Sin embargo ha tenido un vago intento por regresar. Pero no se lo estoy permitiendo.

Es una lucha intermitente. Cada vez se está espaciando más, pero maldición, aún no me deja del todo.

Lo malo de todo esto es que me he quedado con un trauma. De momento no puedo ver sanamente ningún tipo de intención "atadora" rondando en torno a mi. Por eso a veces quiero vomitar. De repente son como unas ganas tremendas de tocar con mi dedo lo más profundo de mi garganta y sacar mi repulsión a todo lo que rompió mis sueños mucho tiempo. No quiero más eso ni nunca más. Y me da tristeza sentir eso.

Al día de hoy ya han pasado algunos días de que "el hueco" me abandonó.

Ya no lo he vuelto a sentir aquí. De momentos me he sentido sola pero no de la misma manera. Mi soledad ya no es interior. Ahora si la ubico más fuera de mi.

Pero me encanta la soledad y ahora mi sueño es estar sola, pero ahora si sola de afuera y no de adentro.

Hace días me entraron me unas ganas de tener dinero y comprar en un futuro una casa y vivir sola.

Comer sola. Caminar sola y ver al mundo desde mi único punto de vista. Digo, si ya de por sí estoy sola, por lo menos disfrutarlo.

No quiero ser dramática pero es como si todo este tiempo me hubieran tenido secuestrada y finalmente llevo poco más de una semana en libertad para soñar. Aún no sé bien que hacer con ella.

No sé que tanto debería atreverme a soñar.

Lo que me queda claro es que lo que resta de mi vida ya no va a ser "normal". Tener 34 años y no tener la mínima intención de pensar en algo "de por vida" no sé si sea normal.

Tengo un profundo resentimiento contra todos los "rompedores de sueños" y nunca más uno de esos entrará en mi vida.

El tiempo va contando en regresiva. El tiempo de estar en mi casa se va agotando. Estoy tomando fuerzas para no se que cosa.

Lo único que sé es que quiero estar sola.

Hace un par de días entendí que no es egoísmo, simplemente en este momento no tengo fuerza para cargar a nadie en mis espaldas. Ya cargué mucho tiempo.

Que mala suerte tuve. Quizá no a todo mundo le sucede así y pueden hacer una vida "normal". Pero yo ya no voy a poder. De momento estoy incapacitada para eso.

Pensé que al escribir esto alguien podría decir ¿Y esto a mi que &@%$#$ me importa?, o que digan "Esa Myriam no es tan excelente como pensé", claro, no es lo más agradable del mundo pero la diferencia es que ahora ya no lo digo con tristeza. Ahora estoy bien. Sólo me pregunto por que desgraciada razón hay de esos que rompen los sueños pululando por ahí. Y por que los dejamos pasar. Y por que dejamos que nos dañen para siempre.

Pero ya he empezado a soñar nuevamente y mi primer sueño es hacer justa y exactamente lo que quiero hacer. Sueño un día sentirme tranquila con llevar a Dios sólo en mi corazón y no en algún certificado de sacramento, sueño con pasar una Navidad con mis papás y hermanos y no con la bola de doble-caras de mi familia más lejana, o sueño con que mis papás acepten que me vaya en esas fechas si ellos insisten en armar, como cada año, la supuesta escenificación de una familia sincera. Sueño con ser siempre autosuficiente y poder ayudar a quien lo necesite y no necesitar a nadie.

Básicamente necesito estar sola un tiempo, hasta que sane.

Pero quien sabe si un día sane.

El martes un amigo sin estar hablando del tema me dijo: "Myriam, tienes un daño fuerte ¿eh?"

Que afortunados son los que están bien, los que no les parece una agresión a sus derechos humanos "pedir permiso" a alguien más para hacer o no hacer algo. Los que dejan de hacer algo para ir por la otra persona. Los que pueden dejar de hacer algo bueno para si mismos por complacer a los demás, pero no una sino muchas y repetidas veces.

Que mal que mi historia halla sido así. Que mal que alguien "quemó todos esos cartuchos" y quien sabe si dejo algo para alguien más. Que mal que se lo permití. ¡Ni modo! no se puede tener todo en esta vida.

4 comentarios:

Gamar dijo...

Sinceramente quisiera estar cerca para poder hablar tranquilos en una plaza o en un bar.
Nada de lo que cuentas me es extraño ni a mi ni a casi nadie.
Como digo siempre, sólo los tontos son totalmente felices.
Todos pasamos por etapas de revisión y balance en donde los números no nos cierran, pero tal vez en otra ocasión, con otra mirada podamos ver todo lo positivo que tenemos.
Por supuesto que hay que alejarse de los rompedores de sueños, pero no suelen venir etiquetados y hay que meterse en la relación para descubrirlo.
Yo decía que no quería casarme hasta los 50. Eso lo decía mientras salía mucho de soltero, estudiaba y todo corría bien de esa manera, pero cerca de los 21 ya no quería vivir con mis padres y el día menos pensado me encontré con la mujer que hasta hoy está conmigo. Quiero decir, que las cosas suceden si uno no las busca. Creo que si me hubiese preocupado por buscar la mujer ideal para casarme estaría aún buscando.
Nada de lo que pueda decirte alguien a miles de Km sabiendo poco y nada de tu vida te va a hacer cambiar la forma de pensar. Pero por eso poco que sé, eres una persona muy inteligente, que lleva muy bien su carrera, que está haciendo lo que le gusta y visto desde fuera, deberías ser feliz.
Si lo que necesitas es despegarte de tus padres, no creo que sea una locura pensar en vivir sola.
Yo soy otro desde el día que decidí irme lejos de todos. Ser independiente, pero no solamente en lo económico, sino de lo que los demás esperan de uno es de lo más sano.
Ojalá sirviera de algo esto.
Me gustaría verte mejor y lo mereces.
Te dejo un beso

Myriam dijo...

He leído con atención tus palabras Gamar y te agradezco que dentro de todo lo que dices no hubo nada que me hiciera sentir como loca :) quizá es que estoy pasando por una etapa equivalente a la adolescencia pero de la edad adulta.

Pues mira, yo viví sola alrededor de 8 años pero en unas condiciones un cuanto adversas al principio y "bien pero mal" después. Sin embargo logré salir adelante, superarme y madurar.

Esta temporada decidí regresar a mi casa para retomar fuerzas pero espero que en un futuro cercano venga alguna otra etapa con una dinámica diferente.

Ayer sucedió algo en mi familia que me demostró una vez más lo frágil que es nuestro destino, no hablo de cosas fatales sino más bien de eventos que pasan y que pueden cambiar un destino planeado y ¡Glup! cada que pasa algo así siento que una vez más "le dí un pase al toro" y no me tocó a mi ser la protagonista pero eso me pone más a la defensiva de las inclemencias de la vida.

No sé si me explique pero el experimentar sola situaciones así me desequilibran de repente. Pero ahora ya estoy mejor Gamar, gracias por la paciencia.

Un beso!

Levemente dijo...

También soñé con un cementerio de elefantes, pero estando ya grande. En cuanto a lo de “volar”… pues como que no me hace falta estar dormida. Serán cosas de mi levedad.

Estoy convencida de que somos, de algún modo, cocreadores de la realidad y que nuestro pensamiento-acción la determinan de algún modo. Así que amigüi… te invito a que no dejes de soñar… despierta.

No creo en muchas cosas de tu credo, pero decía alguien en una película: “Los viejos sueños eran buenos sueños; no se realizaron, pero me alegro de haberlos tenido” . Porque seguramente la razón de ser de los sueños no sea su realización, sino que nos ayudan… a caminar.

¿Y qué es lo normal Myriam?... ¿lo que le sucede a la mayoría?... ¿el modus operandi del groso de la población? No creas que es oro todo lo que reluce. No es así.

Como dice Gamar… sólo los tontos son completamente felices. Y únicamente porque no se enteran… porque están ajenos a la realidad. Pero en cambio no estoy de acuerdo con lo que apunta sobre tu “deber ser feliz” en función de lo que se ve desde fuera. Y es que en… la trastienda, ¿cuánto hay que ni se sospecha, verdad amigüi? Incluso una hoja de papel… pesa menos cuando es llevada entre dos.

Animo Myriam con ese deseo que tienes de no ser egoísta, sino de concederte el lugar de prioridad que te mereces. Autoestima se llama. Porque… ¿quién, de momento, te va a cuidar mejor que tú misma?

Víctor dijo...

Pienso que aceptar la soledad es un primer paso esencial, pues implica aceptarse a uno mismo.

A partir de ahí, nada de malo hay en soñar, y en intentar que nuestros sueños se hagan realidad. Pero sin olvidar que nunca nos pertenecerá nada más que nuestra propia existencia, pues todo lo perderemos cuando muramos.

Y creo que puedes ser completamente feliz en la vida sin ser una tonta. Al contrario.

Un abrazo Myriam

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