sábado, 2 de octubre de 2010

Algunos no te quieren ver feliz

Salgo bañadita todos los días, la ropa que elijo es cómoda pero no para parecer floja. Nada de tacones, nada de brillos, nada de estampados floridos. Simplemente ropa linda, de colores lisos y algunos que otros cuadriculados. Cabello lacio u ondulado dependiendo del tiempo disponible, un poco de aroma en el cuerpo y color en la cara. Desayuno sano y nada más. Emprendo así el camino al Instituto.

A veces es mejor ponerse los audífonos y no escuchar todo el bullicio de la ciudad durante mi trayecto. Otras veces eso suele ser lo interesante, sobre todo cuando se suben algunos buenos músicos a tocar alguna pieza en el metro para pedir dinero.

Voy bien, voy en paz, voy escuchando música y voy cómoda conmigo misma.

En el Instituto trato de no meterme en líos y hablarle bien a los que tienen que tratar alguna cosa conmigo.

Cuando era más joven mi madre me decía que no me encorvara, que caminara derechita así que debo confesar que siempre trato de caminar bien erguida aunque no es de forma natural, siempre tengo que estar pendiente de eso y me cansa, pero sé que una buena postura denota mucho el estado de ánimo de uno, su autoestima y su actitud ante la vida.

Cuando estudiaba la licenciatura y debido a mi auto-represión basda en la filosofía de no se puede disfrutar sin merecer se me metió la idea de que un estudiante durante la carrera tenía que picar piedra y que eso de arreglarse, maquillarse y andar de zapatito mono no era correcto para ese momento a menos que uno relamente tuviera todo bajo control y te sobrara el tiempo para la vanidad, y yo no tenía la situación bajo control. En la maestría pensé que ya me podía dar el lujo de vestir algo más propio pero que no estorbara para el trabajo, el laboratorio y las largas horas de estar sentada estudiando. Sin embargo, siempre creí que en el doctorado uno no sólo debía sino que tenía la obligación de estar bien y verse bien pues era ya un estatus que uno debía llevar con dignidad, así que se acabaron los tiempos de parecer "estudihambre" y ahora si parecer una profesional.

Entonces procuro estar bien. Llega la hora de la comida y cuando puedo lo hago con alguna compañía agradable, ahi mismo en el Instituto claro, y durante ese rato realmente intento disfrutar los alimentos. Después, no siempre, me cruzo la avenida y me compro un café: a veces cappuccino, a veces frappé, a veces un smoothie de mango o a veces simplemente un té. Y trato de disfrutarlo. Nunca me niego a una conversación ni me privo de hacer algo por reprimirme más. Esos tiempos ya pasaron.

No obstante, hay gente a la que no le gusta verte feliz, hay gente que piensa que verte sufriendo es sinónimo de que estás desquitando tu salario o tu puesto en un lugar.

No tengo que irme corriendo a casa a una hora fija porque no tengo hijos, no tengo que reportarme con nadie porque no tengo pareja, en mi cabeza no revolotean problemas ajenos porque intento vivir sólo mi vida... esa es la parte buena. La otra cara de la moneda es que si tengo un problema serio, no tengo quien me abrace y me diga que todo estará bien, claro, podrían ser mis papás pero hay cosas laborales que considero no aptas para platicarlas con ellos. Si tengo un tiempo libre, no tengo con quien salir a platicar dando una caminata por la calle, por lo menos no alguien "real" a quien le interese sinceramente lo que me pase (nuevamente me vienen a la mente mis papás, pero nooo, por salud uno tiene que despegarse un poco de ellos). No tengo con quien irme a viajar, no tengo con quien ir al cine (si, mis hermanos y mis papás pero ellos no cuentan para esos fines) así que... la felicidad en mi vida es justo la que yo procuro procurarme. Creo que no hay nadie más que crea que parte de su objetivo en la vida sea hacerme feliz, por lo menos no las 24 horas continuas, y yo necesito ser feliz las 24 horas. Así que tengo un problema.

Cada sorbo a mi café, cada bocado de una buena comida, cada blusa linda que uso o cada rociada de perfume es mi modo de procurarme felicidad. Me hace feliz saber que puedo verme feliz si cuido los detalles, si cuido mi forma de hablar y relacionarme.

Pero no. Eso para algunos es un error.

Para algunos lo ideal es verte mal, verte desvalagado, verte batallando y preocupado. Así creen que realmente estás ganando el pan con el sudor de tu frente. Y no saben muchas cosas.

No saben que ha habido tiempos en que comprarme un café era un lujo que no podía darme, no saben que hubo tiempos en que no podía tener tanta ropa como hubiera querido, no saben que hubo tiempos en que pasaba afuera de casas donde se veía luz y familias conviviendo y yo sólo me tenía que conformar en irme a dormir a un lugar nada acogedor. No saben que me sentía sola y que ese sentimiento lo transformaba como con un procesador de alimentos en trabajo y estudio arduo.

Además de eso no saben otras cosas.

No saben que cada sorbo de café es como un beso que nadie me da por el momento y que tampoco me han dado desde tiempo ha, no saben que usar un sweater bonito es como para suplir un abrazo que dure más que los que duran cuando me abrazan durante un saludo. Que el aroma es para procurarme yo misma una sensación agradable que vaya conmigo a donde voy a falta de tener en mente que algo bueno me está esperando en algún lugar, y que el escuchar música en el celular puede sustituír el escuchar a alguien agradable que me llame para preguntarme como estoy y que me desea un buen día.

Y no es que me haga la sufrida. Así lo pienso sinceramente.

Y no lo aparento pero me hacen falta algunas cosas esenciales para vivir. Y a veces sufro.

Tengo salud (lo más importante), tengo a mis papás y hermanos, tengo algo que hacer, tengo algo que decir, tengo algo que ofrecer, pero tal parece que aquí, en el perímetro de mi zona de movimiento, a nadie le importa.

Pero aparte de que no tengo hijos, ni novio, ni familia propia, hay quienes juzgan mal verme tomar un café tranquilamente "en horas de trabajo" aunque yo realmente no tengo un horario de trabajo. No saben que mi hora óptima de trabajo es en la noche, durante la madrugada.

Juzgan el verme pulcra pues entonces creen que me doy una vida cómoda de lady y que descuido otras cosas.

No saben que yo ya batallé.

Que tengo derecho a equivocarme.

Que tengo derecho a no ser perfecta.

Que tengo derecho a procurarme un momento de felicidad.

Que puedo hacer lo que yo quiera siempre que cumpla con mis obligaciones.

Que todos tienen vida menos yo.

Que ellos dedican su tiempo libre a su familia.

Que yo mi tiempo libre no tengo a quien dedicárselo.

Que es injusto que me juzguen mal por buscarme un momento agradable más si lo hago con alguna compañía.

-Myriam, ¿cómo le haces para tener necesidades y permanecer traquila?. Yo no puedo- me decía un compañero esta semana

-Pues... no sé- le contesté. -Creo que si no conoces la forma de satisfacer la necesidad no te queda más que quedarte tranquila hasta que vuelvas a sentirte en paz-

Eso hace que piense que a mi edad...

Yo ya debería haber hecho...

Yo ya debería haber vivido...

Yo ya debería haber sentido...

Yo ya debería saber...

Yo ya debería haber...

Yo ya debería tener...


A mi edad...

No sé que pasa conmigo...

No sé que me pasó...

No sé en que momento "ese algo" dejó de funcionar normalmente

No sé si volverá a funcionar

No sé en que momento me salió un caparazón como de ostra


Sólo me queda esperar a ver que desenlace tiene esto.
Como dicen "no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo aguante"

Y yo ya aguanté un buen rato.

7 comentarios:

Levemente dijo...

Myriam… la gente, en general, no sabe. De hecho no tiene idea, pero cree saber. Y aunque explicaras… seguirían sin entender. De modo que, partiendo de esa base, al que juzgue mal… ¡que le den!

No suelo ir diciendo qué tiene que hacer cada cual, pero me voy a tomar el atrevimiento de pedirte que NO te tortures con los ”yo debería ya… a mi edad”. Ni todas las vidas ajenas son tan “maravillosas” como aparentan o se da por sentado, ni tú “no tienes vida” por no experimentar lo que otros experimentan. Tan valioso es tu caminar como el del resto, aunque a veces haya cosas que pesen, por ser como son… o por sencillamente no ser cómo gustaría que fueran.

Alguien dijo con acierto que la felicidad es algo que se posa sobre uno cuando no se persigue. Para empezar la palabrita ni me gusta. Sin embargo no nos engañemos… la felicidad, como estado de bienestar permanente, no existe para nadie; al menos en los comunes mortales (distinto será en personas muy, muy elevadas espiritual y emocionalmente, que no son mayoría desde luego). El resto… por acorde que su vida sea a como la diseñó su deseo, no será eternamente de ese modo. Y más tarde o más temprano ocurrirá algo doloroso a uno mismo, o a la gente querida, o al propio mundo (que mira que es ancho y contiene injusticia y dolor sin tregua) que impedirá permanecer siempre en la… “cúspide”.

Personalmente prefiero el equilibrio… es el que me hace poder saborear más esos “instantes” de felicidad. Y aún así, a veces… Pero claro, esa es mi opción que ni quiero ni puedo ir imponiendo. Mi última entrada, de algún modo, hila con lo que aquí cuentas (y a su vez te cuento), y viene a resumirse en que… no es tanto con lo que uno cuenta para vivir, sino qué hace con ello y cómo lo aprovecha. Así que mientras llega algo anhelado (que lo hará)… a seguir disfrutando cada sorbo de café, cada bocado de buena comida, cada blusa linda, cada rociada de perfume… y quien lo considere un error, repito, que le den. O dicho de otro modo: a ponerse el “impermeable”… y que resbale.

Un abrazo guapetona y como solemos decir por estos lares… p’alante, como los de Alicante.

angel lago villar dijo...

Querida Myriam:

Me ha emocionado mucho tu entrada.

Me gustaria ser tu vecino e ir corriendo a darte un abrazo.

A veces tu puedes ver gente con otra gente. E incluso ves matrimonios y siempre crees que son felices. Muy felices y tu una solitaria.

Pero, la realidad puede ser otra y que esa gente este sufriendo.

Te faltaria tu "media naranja", tu pareja, tu medio corazon...pero es mejor TARDAR que EQUIVOCARSE.

Mi cuñada de 35 años ha conocido su media naranja,AHORA!!! Nunca tuvo novio, tuvo una vida dura, vivio con nosotros 6 años...

Y un dia, hace un año, en un autobus conocio a alguien.

¡¡35 años!!!

Pero, ahora se da cuenta que merecio la pena la espera.

No puedo ver tu futuro en una bola, pero seguro que no tienes porque estar triste por lo que te espera.

Piensa que a veces las cosas no son rapidas, ni faciles...pero llegan.

Un GRANDISIMO ABRAZO.

Gamar dijo...

No creo que pueda decir nada que te haga sentir mejor.
Estos berrinches con la suerte los tenemos todos y hay que esperar que se vayan solos.
Comparto todo lo que dice Angel, aunque no puedo creer y me enfurece que no haya hombres por ahí. ¿Como dejan pasar a este bombon?
En fin.
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Myriam dijo...

Bueno, en realidad estas son de las entradas que después de haberlas escrito me cuestiono un poco si las debí haber sacado "al aire" o no. Sin embargo no lo borraré pues de alguna manera me sirve para expresarme en su momento.

En realidad ahora todo esta bien :) la molestia ya pasó, no así mis razones para estar en desacuerdo con la situación.

Lo importante es contar con el apoyo de ustedes que son mis amigos muy queridos.

Leve, voy a tomarme en serio eso de no perseguir la felicidad, supongo que debe ser cieerto, promesa de que lo haré.

Angel, es alentador eso que dices, claro, no quiero parecer una loca desesperada, lo único que quiero es que todo lo que hago le sirva a alguien.

Gamar, nuevamente una sonrisa es lo que me provocas, y eso es ¡invaluable!

Besos a TODOS

Roberto dijo...

Mi queridísima Myriam, pues... me han ganado de mano tus otros comentaristas/amigos.
Entonces te cuento:
Adhiero firmemente a todo lo que ellos te dicen, en especial, lo de Leve y los "instantes" de felicidad y lo de Ángel y su renglón que dice: "Me gustaria ser tu vecino e ir corriendo a darte un abrazo".
Y sabes que, en particular, esto último es muy cierto :)

Un beso desde Buenos Aires.

Roberto dijo...

Y... me olvidaba, también lo de Gamar:
"¿Como dejan pasar a este bombon?"

Otro beso.

Víctor dijo...

Llego tarde y sólo puedo adherirme a lo que ya te han dicho los demás amigos.

Si acaso, insistiré en una idea que ya ha apuntado Leve: es imposible ser absolutamente feliz durante todo el tiempo. No te engañes, nadie vive en un estado de felicidad permanente, tú no eres ninguna excepción. Hay que tratar de ser feliz con lo que uno tiene, pero sin cerrar la puerta a lo bueno que pueda venir..

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