sábado, 26 de febrero de 2011

Acción-reacción


La vida es una interacción continua entre opuestos: placer-dolor, ganancia-perdida, éxito-fracaso. La vida se balancea entre estos opuestos. ¿Quién causa esto? ¿Quién lo dirige?.

Los antiguos pobladores percibían el universo de una forma totalmente diferente. Ellos creían que el universo era gobernado por una serie de leyes: las leyes físicas y de la gravedad que regían el Universo, así como las leyes espirituales que gobernaban la vida de cada individuo. Una de estas leyes es la de Causa y Efecto, de acuerdo a la cual, cosechas lo que siembras.

Todo lo que hacemos, vuelve a nosotros multiplicado. Tomemos como ejemplo un árbol de mangos: nace de una sola semilla pero produce miles de frutos. Cuando ayudamos o lastimamos a la gente, vuelve a nosotros multiplicado muchas veces.

No hay una autoridad que observa lo que hacemos o dejamos de hacer. Por ejemplo, si ayudas a una persona que lo necesita cosecharás los frutos de esa acción cuando más lo necesites. Que el fruto sea positivo o negativo depende de cuanta alegría o sufrimiento hayas causado a otros.

Ayudar a los demás es la manera más fácil de mejorar tu propia vida. Dios o la Divinidad no tiene nada que ver con todo este proceso. Es una ley de la vida. Tomar conciencia de las leyes que rigen el Universo es el primer paso hacia una vida de paz.

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Tomado de un texto publicado por la Association Oneness Academy Europe.

¿Cómo digo que tengo ganas de decir esto?. Hay veces que uno siente la necesidad imperiosa de decir algo con la esperanza de que alguien escuche, pero a veces así pasa con otro tipo de expresiones. Algunos son más perceptivos y algunos otros no tanto, y en ocasiones el mensaje se pierde.

Pero ¿cómo digo que es cierto?, ¿cómo digo que si uno es feliz no es por casualidad?.

Estos ultimos días me han dicho dos cosas importantes, cosas que más que hacerme sentir una buenaza me hacen constatar que todo lo que se menciona en los primeros párrafos es la pura verdad, ¿por qué? porque la gente reacciona, porque hay un efecto, porque la vibra llega, porque la gente es feliz, porque yo soy feliz, porque la onda expansiva se hace grande, porque está influyendo alrededor de cada núcleo tocado... porque esto se está haciendo mayor.

Y es necesario hacerlo aún mayor.

En el texto me encanta eso de "Los antiguos pobladores...", porque hay que darse cuenta de algo: ahora yo particularmente visualizo a las personas que me rodean como "antiguos" y "nuevos" pobladores.

Es obvio que las cosas ya no son iguales, la vida ya no es igual. Ya pasó el tiempo de la cerrazón, de la "cuadradez", del "porque así lo digo yo".

Los niños de hoy ya no son iguales a los niños de antes, o incluso a los niños que fuimos nosotros. Los niños de hoy ya tienen conciencia de que tienen una valía y voz al igual a la de un adulto.

Los niños perciben ya de una manera diferente.

Los niños siempre se han tirado a jugar con la tierra, con las piedras y el lodo y los niños de hoy, a pesar de todo, lo siguen haciendo aunque cuenten con otros elementos más sofisticados para divertirse. Saben que es una necesidad natural.

La represión ahora ya no es un método, si no sólo hay que voltear a ver a Egipto, Libia, Túnez incluso Grecia nuevamente.

Las mujeres ya saben que no son menos que los hombres. Los hombres saben que ahora tienen que competir con las mujeres.

La gente ya sabe que fumar hace daño, que la comida sintética produce cáncer y que los glaciares se están derritiendo.

Que si no te confiesas no pasa nada, que si no vas a misa tampoco pasa nada y que si haces reír a alguien esa persona quizá te recuerde para toda la vida.

Que si te vas a vivir con tu novio sin casarte no pasa nada, que si eres madre soltera nadie te va a ver mal y que si tu pariente es gay tampoco pasa absolutamente nada.

Eso ya pasó. Ya nadie es ignorante de nada. Esos ya no son mitos. Ya los gobieros casi no pueden ocultar nada. Ya todo mundo sabe la verdad.

Bien, ya lo sabemos, ya no tenemos ese bloqueo enfrente de las narices ¿entonces que deberíamos hacer con todas estas nuevas ganancias, con todas estas innovaciones?: ¡Aprovecharlas!. De cada uno de nosotros depende seguir cargando con los prejuicios de nuestros parientes de principios de siglo o de pasar a ser parte de los "nuevos pobladores".

Yo soy física pero no quisiera autoclasificarme como un tipo de persona cuya leyes de vida vienen resumidas en un libro de texto de trecientos pesos.

¿Cómo les digo que no se puede ser sólo feliz sino también MUY feliz?

Yo aún no soy una autoridad en eso, tengo mis altibajos pero algo muy cierto es que mis puntos altos en ocasiones son realmente muy altos y cuando caigo lo resiento demasiado, pero lo importante es que cada vez se espacian mas las caidas y tengo más oportunidad de disfrutar y valorar cuando me encuentro en las alturas.

Les contaré uno de los momentos más felices de mi vida.

Fue hace como 3 años, o sea que yo ya había entrado a los 30's. Estaba con mis amigos de paseo en el campo y de repente nos propusieron dar un paseo en camioneta, en una camioneta de carga, de esas que admiten uno o a los más dos pasajeros junto al conductor y la carga se pone en la caja de atrás. Claro, éramos varios y no íbamos a entrar todos sentados, entonces nos mandaron a todos a la "zona de carga".

Todos con los que iba eran profesionistas, unos incluso con posgrado, pero eso no importó. Nos mandaron para atrás como ganado. Como pudimos nos trepamos y vernos ahí sentados en la lámina de la plataforma de la camioneta, sin más privilegio que la de haber ganado un espacio en aquél vehículo nos hizo percibirnos de otra manera que nunca antes habíamos experimentado. Teníamos las piernas dobladas, algún codo de alguien en la espalda y sentíamos directo en los huesos los brincos secos causados por el camino de terracería. Ahí nos dimos cuenta de que, en ese lugar y en ese momento, nadie era más que nadie, que las mujeres no iban más cómodas que los hombres y que no había nada de glamour involucrado.

Llegando escalamos un cerro, el viento soplaba fuerte y nos empezaba a dar frio, pero nadie llevaba más abrigo que la ropa que traía puesta. Nos sentamos sobre las piedras un rato a platicar.

Volvimos a bajar y el clima ya se estaba poniendo más severo. Y otra vez a correr y ganar algunos decímetos cúbicos de espacio en la caja de la camioneta. Ya veníamos más cansados y sucios y empezaba a llover poquito. Durante el trayecto una gorra se voló debido al viento y a la velocidad de la camioneta. Gritamos para que se detuvieran y alguien bajó corriendo a recuperarla. Fue el héroe de la tarde.

Pero lo mejor de todo estaba por venir: los perritos del anfitrión que habían seguido la camioneta de ida, ya estaba cansados y unos de ellos tenía mala una pata. Eran perritos de campo, nada de razas puras. Vimos que se quedó atrás y nos conmovió. Golpeamos otra vez la ventana de la cabina para que se detuvieran en el acto. Otra vez el héroe bajó a alcanzar al perro, pero no, ¡más bien a los dos perros! ¡y los subió a donde estábamos todos! nadamás los aventó, como pudo se volvió a subir y la camioneta partió nuevamente, ¡ya no cabíamos!.

Y cuando iba toda torcida, con la pata de uno de los perros clavándose en mi muslo y sintiendo sus babas y lo caliente de su aliento en mi cara, me reí a carcajadas. Yo Myriam, la que a veces ni a la Sally cargaba para que no me dejara sus pelos, tenía a un perrote lleno de tierra, mugre y baba apoyándose en mi para que su cabeza sobresaliera de entre las de nosotros ¡y yo no iba a hacer nada para cambiar eso! en ese momento yo respeté al perro y lo dejé que me clavara la pata todo el camino, el simplemente se quería asomar para ver el camino y le pareció buena idea apoyarse en mi, y yo estuve de acuerdo en que lo hiciera, sentí que de alguna manera el mundo humano y el mundo perruno se aliaban en ese momento para un sólo fin: que alguien estuviera bien.

Vernos a todos así me hizo cuestionarme ¡¿cuál título??, ¿¿cuál posgrado?? ¡¡en ese momento no importaba nada!!, ¡todos éramos iguales e incluso los perros tenían los mismos derechos que cualquiera! incluso más. Fuimos niños por un rato, reímos a más no poder, terminamos con la ropa y las manos sucias, ni la tierra, ni las piedras ni las babas nos importaron. Todo era pura diversión, todo era pura risa, no había poses, no había pendientes, no había jerarquías, no había ciencia.

Así pues creo que el secreto es ser como niños, cuando uno es como niño las cosas buenas de la vida se hacen evidentes como si alguien les pusiera marcatextos color amarillo limón.

Lo importante es jugar, divertirse con lo que uno hace, sea lo que sea que se haga. Verle lo bueno a las cosas. No hacer un drama de todo. Decir lo que uno siente, dar lo que te nazca, cantar si te place, bailar si te dan ganas, correr si se te antoja, estudiar aunque no vayas a la escuela, comer algo que no hayas probado, hacer cosas que nunca hayas hecho. Ya no se vale decir: "es que yo no soy bueno para esto", hay que intentarlo si no uno mismo se priva de la oportunidad de vivir.

Y finalmente, alguien querido mencionó que últimamente yo he sido homenajeada con varias menciones en diferentes sitios, todas ellas llenas de mucho cariño. Supongo entonces que fue porque hice algo que los hizo sentir bien, quizá los pude hacer felices un rato, de ser así ¡¡ENTONCES SI FUNCIONÓ!! está funcionando y no fue casualidad, me estoy esforzando y preparando para conseguirlo. Haré lo posible para que siga funcionando y los invito a que ustedes también hagan que funcione.

¡Besos!

3 comentarios:

Gamar dijo...

En mucho estoy de acuerdo, aunque nunca lo pensé o lo planeé. Divertirse todo lo posible, hacer lo que a uno le gusta, es algo de lo que no me privo y aunque tiene un costo, porque los que se aburren lo ven a uno como un inmaduro.
En cuanto en lo de hacer felices a los demás, eso no me sale muy bien. Tiendo a ser muy selectivo. A los que considero merecedores se los hago saber, pero suelo ser muy frío con el resto. Me siento hipócrita sonriéndole a personas que me caen mal y suelo ir por la vida en mi mundo, sin pensar en la forma en que me comporto cuando me cruzo con alguien. No se si eso se pueda cambiar.
No hay dudas de que es cierto lo que comentas de que hacer sentir bien a los demás nos traerá frutos. Pero es que pocas cosas de las que hago las pienso en función del fruto que darán.
Me gustan estas charlas filosóficas. Más cuando el interlocutor es tan sincero y abierto como vos.
Sin dudas, muy bueno el café de hoy.
Besos

Roberto dijo...

Myriam, me encanta tu frase "Lo importante es jugar, divertirse con lo que uno hace, sea lo que sea que se haga."
Te diré que yo trato de hacerlo siempre. De hecho suelo comentar en mi trabajo (hablando de manera algo materialista...) que si no me divirtiera deberían pagarme, al menos, el doble.

angel lago villar dijo...

No se por qué y ni importa pero yo cada día te veo más ALTIS que BAJOS.
¡¡Y eso es MARAVILLOSO!!!!

Divertirse es la esencia para sobrevivir. Hay que tomarse la vida como el regalo que es. Y disfrutar de este regalo que tenemos.
¡¡Qué no es ilimitado!!

Así que vive el presente, ríe, sonríe, carcajeate (¿se escribe así?, bueno, el icono es :-D ).

Y sobretodo ve fardando, chuleando, presumiendo... que tienes gente que te quiere en muchas partes del mundo.
Pero no te damos nada que no te lo merezcas.

UNBESOTEBIENGRANDOTE.

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