jueves, 18 de agosto de 2011

Sin una ley, sin un horario

Como cuchillo en la matequilla
entraste en mi vida cuando me moría,
como la luna por la rendija
así te metiste entre mis pupilas.

Y así te fui queriendo a diario
sin una ley, sin un horario,
y así me fuiste despertando
de cada sueño donde estabas tú.

Y nadie lo buscaba,
y nadie lo planeó así,
en mi destino estaba
que fueras para mí.

Y nadie le apostaba
a que yo fuera tan feliz
pero Cupido se apiadó de mí.



4 comentarios:

Gamar dijo...

Parece que el gordito del arco acertó.

Myriam dijo...

Jejeje ;D

A mi me sucede que las canciones me llegan de repente, o sea, pude ya haberlas oído muchas veces pero cuando se da la ocasión de que realmente las escucho, descubro cosas bastante agradables, como en este caso.

El que canta es mexicano, de Chiapas particularmente el cual es un lugar del que ya les he contado algunas veces en este blog.

A mi me parece buena ¿no? y siempre me parece importante resaltar las palabras claves de todo el conjunto:

"Sin una ley, sin un horario"

Resulta ser que a veces dejar de apegarse estrictamente a la ley suele ser divertido, y por otra parte esa diversión es algo que jala, que llama, y uno no puede controlar cuando sucederá. Puede ser en plena mañana mientras se está trabajando, o a media noche cuando se supone que uno debería dormir ¿o tu qué opinas?

¡Saludotes!

Levemente dijo...

Es hermosa la balada... ¡y más aun ese abrazo final del vídeo!

Myriam dijo...

Si, el abrazo es lo mejor de todo porque no se ponen a pensar si ya se conocían de antes o no, simplemente tuvieron ganas de abrazarse y lo hicieron.

¡Abrazo para ti!

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