miércoles, 21 de septiembre de 2011

Todo depende del espejo con que se mire

Este es un video fuerte pero que me gusta mucho. Recurro a él de cuando en cuando. Muchas veces quise ponerlo en el blog pero no lo hacía porque no es tan lindo. Lo que me llama la atención es ver los ojitos de la chica porque verdaderamente esta sufriendo por algo que los demás no ven y que quizá nunca verán. Igual le dirán loca y la gente se alejará de ella pero la realidad es esa y no se puede cambiar. Simplemente el video me gusta.


4 comentarios:

Víctor dijo...

Pues sí. Cuando alguien tiene un problema físico, recibe la comprensión de la gente. Cuando alguien tiene un problema mental, le tratan de loco y le dan de lado. Absurdo.

(y hablando de enfermedades, me ha salido como palabra de verificación "microbi")

Gamar dijo...

En primer lugar, veía esa chica mirándose horrorizada y yo decía para mi,"pero si está bien, no tiene ni un gramo de más". Claro que el desenlace del video es una bofetada terrible.
Sin dudas que no ayudamos tal vez a las personas con algún desorden psíquico.
Pero ¿es por mala voluntad? o sera que no sabemos como actuar.
¿Que habría que hacer en un caso similar a este, donde la persona se persigue y se tortura por algo que sólo está en su cabeza?
A mi sólo se me ocurre decirle que en realidad está bien, que vea a su alrededor para darse cuenta que no tiene por qué hacerse problemas.
Por experiencia propia se que eso en realidad no ayuda. Al contrario.
Sólo un profesional podría saber que hacer, por eso creo que pedir a los comunes que entendamos algo así de inentendible no tiene sentido.
Es muy triste y cuando le pasa a alguien cercano se sufre mucho.

Roberto dijo...

Coincido con Gamar y agrego un dato: hay jóvenes (en particular, mujeres) que, sin llegar de ningún modo a extremos patológicos, creen ser gordas siendo, en realidad, más bien flacas. Quiero decir que, al margen de los extremos patológicos que como bien dice Gamar solo un experto puede tratar, hay "algo" que ocurre en la actualidad (y claramente no pasaba hasta el siglo 19) que afecta el cerebro de algunas personas especialmente entre los diez y los veinte años.
¿Será el efecto de la publicidad? ¿Será la actividad de los que crean la moda en temas de ropa? No lo sé.

Agrego un comentario adicional que tiene solo un relativo parentesco con el tema que nos ocupa hoy: viajando en el subte de Buenos Aires, durante un par de días me puse a hacer una estadística absolutamente informal para tratar de evaluar qué porcentaje de las personas estaba "muy excedida" de peso... quiero decir con mucho más que diez kilos de sobrepeso. Pongo este margen ya que creo que si una persona con peso ideal de 65 pesa 75 no solo no es estéticamente muy diferente de lo que sería con diez kilos menos sino que, además, el aumento de los riesgos de salud estimo que es casi irrelevante (muy distinto sería el caso de veinte o más kilos...).
Pues bien... no recuerdo exactamente los números, pero ese porcentaje me dio solo un poco menos del ¡50%!, tal vez fuese algo así como el 35 o el 40%. Ese resultado me parece gravísimo ya que el sobrepeso excesivo nos dicen los médicos que es terrible para el sistema cardiovascular, las articulaciones, etc. En consecuencia, me parece que además de preocuparse y ocuparse de los casos que, de algun modo, nos está narrando la amable autora de este blog, los sistemas de salud deberían ocuparse (y con urgencia) del problema del sobrepeso excesivo que en la Argentina (y en mi opinión...) afecta muchos millones de personas, tal vez, más de 10.

Y, bueno, ya que estoy con el teclado cerca, quisiera agregar que los sistemas de salud también deberían ocuparse con urgencia de los casos de desnutrición grave que han aparecido recientemente en varias regiones de la Argentina. Un detalle curioso es que, extrañanamente, muchos de esos casos ocurren en regiones con tierras tan fértiles que basta dejar caer el agua del lavado de los platos para que surjan ahí plantas de zapallos, sandías, melones y tomates. Digo esto último porque efectivamente tal cosa ocurría en una parcelita de tierra que había en mi casa cuando yo vivía en Ezeiza, a 35 km de Buenos Aires.

Un abrazo a todos.

Myriam dijo...

Gracias a todos por sus contribuciones. Por lo que veo, los problemas alimenticios son un problema generalizado en muchos países. Acá si hacemos una estadística rápida como la que hizo Roberto no tenemos ni que meterle cálculos para descubrir que la mayoría de los/as mexicanos tienen un sobrepeso evidente, yo se lo atribiyo a la pobreza que, aunque no es remarcable en la mayoría de la población, si es decisiva para la elección de alimentos prefiriendo los ricos y rápidos y baratos que suelen encontrarse en la calle pero que están llenos de grasas, sal y harinas.

Bueno, pues sólo una reflexión de este problema. Gracias por sus comentarios.

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