lunes, 20 de febrero de 2012

Para pensar detenidamente


Un hombre se sentó en una estación de metro en Washington DC y comenzó a tocar el violín, era una fría mañana de enero. Interpretó seis piezas de Bach durante unos 45 minutos. Durante ese tiampo, ya que era hora pico, se calcula que 1.100 personas pasaron por la estación, la mayoría de elhos en su camino al trabajo.

Tres minutos pasaron, y un hombre de mediana edad de dio cuenta de que había un músico tocando. Disminuyó el paso y se detuvo por unos segundos, y luego se apresuró a cumplir con su horario.

Un minuto más tarde, el violinista recibió su primer dólar de propina: una mujer arrojó el dinero en la caja y sin parar, y siguió caminando.

Unos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escucharlo, pero al hombre miró su reloj y comenzó a caminar de nuevo. Es evidente que se le hizo tarde para el trabajo.

El que puso mayor atención fue un niño de 3 años. Su madre le apresuró, pero el chico se detuvo a mirar al violinista. Por último, la madre le empuja duro, y el niño siguió caminando, volviendo la cabeza todo el tiempo. Esta acción fue repetida por varios otros niños. Todos sus padres, sin excepción, los forzaron a seguir adelante.

En los 45 minutos que el músico tocó, sólo 6 personas se detuvieron y permanecieron por un tiempo. Alrededor del 20 le dieron dinero, pero siguió caminando a su ritmo normal. Se recaudó $ 32. Cuando terminó de tocar y el silencio se hizo cargo, nadie se dio cuenta. Nadia aplaudió, ni hubo ningún reconocimiento.

Nadie lo sabía, pero el violinista era Joshua Bell, uno de los músicos más talentosos del mundo. Él había interpretado sólo una de las piezas más complejas jamás escritas, en un violín por valor de 3,5 millones de dólares.

Dos días antes de su forma de tocar en el metro, Joshua Bell agotó en un teatro en Boston, donde los asientos tuvieron un promedio de $ 100.

Esta es una historia real. Joshua Bell tocando incógnito en la estación de metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de la gente. Las líneas generales fueron los siguientes: en un entorno común a una hora inapropiada: ¿Percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?

Una de las posibles conclusiones de esta experiencia podrían ser:

Si no tenemos un momento para detenerse y escuchar a uno de hos mejores músicos del mundo tocando la mejor música jamás escrita, ¿cuántas otras cosas nos estamos perdiendo?




Este es un artículo escrito por Josh Nonnenmocher me lo enviaron hoy y me pareció sumamente importante compartirlo aquí porque da un buen pretexto para detenerse un momento y pensar que la vida se pasa rápidamente día tras día y algunos vivimos para trabajar y no trabajamos para vivir y nos perdemos de un montón de cosas buenas que pasan a nuestro lado y decidimos mejor no mirar. Por lo menos a mi me encantó porque me viene como anillo al dedo esta lección en este momento de mi vida.

Ahora si, para los que si saben de buena música les dejo una interpretación de Joshua Bell para que la disfruten. Puse la que a mis oídos sonó mejor pero saben bien que no soy especialista en el tema.

Saludos y disfruten.

7 comentarios:

Gamar dijo...

cierto tipo de arte necesita cultura para apreciarlo y de eso no abunda en estos tiempos de mediocridad.
Ademas las prioridades y los tiempos que rigen esta actualidad nos enceguecen bastante.
Muy buena entrada la de hoy.
Le dejo un beso.

Víctor dijo...

Hola Myriam.. había escuchado esta historia, pero por falta de tiempo no pensé en sus implicaciones.

Me ha gustado mucho la entrada, y estoy completamente de acuerdo con tus conclusiones. Se nos escapa la vida a borbotones, mientras hacemos lo "debido" y dejamos pasar las oportunidades que se nos presentan de hacer lo que nos apetece.

Besos

angel lago villar dijo...

¡¡Qué interesante entrada!!
¡Y que razón tienes!

Y no solo que cientos de personas hayan obviado a un genio interpretando una maravilla, seguro que ninguna de ellas miró al cielo y contemplo lo maravilloso que estaba o se acerco a un parque y admiró la sabia que es la Naturaleza.
O, ninguno nos hemos dado cuenta, que somos unos privilegiados porque la raza humana, hasta hace bien poco, no vivía más de 30 años.

Disfrutemos el segundo, el minuto, el día al máximo y seamos felices!

Un abrazo.

Víctor dijo...

No te creerás lo que me ha pasado esta mañana, Myriam. Entré en el metro y me encontré en el pasillo con un tipo que estaba tocando el canon de Pachelbel al violín, magníficamente bien. Me acordé de tu entrada... y pasé de largo porque llevaba prisa. A los pocos minutos se me acerca una chica de una ONG (para pedirme dinero, supongo), y antes de yo decirle nada, adivina mis pocas intenciones de parar y ella misma me dice "veo que lleva prisa, otra vez será". Y cuando estaba saliendo del metro me encuentro con otro tipo tocando, ¡también el canon de Pachelbel!, con un acordeón. Y de nuevo, pasé de largo porque llevaba prisa. Así como te lo cuento. Me leo tus entradas, pero parece no aprovecho debidamente sus enseñanzas, jaja.

Besos

Myriam dijo...

Así es Gamar, es cierto eso de la cultura como un antecedente para saber apreciar el arte. Considero que también en las grandes ciudades cuando uno anda en lugares muy concurridos la encomienda siempre es andar de prisa, no detenerse y no hablar con extraños, entonces ya es por instinto que no nos detenemos aunque sepamos que quizá hay algo interesante por ahí.

Otro beso para ti Gamar.

Myriam dijo...

Victor, es muy cierto, a veces la vida se nos va a borbotones pero creo que en realidad en nuestro caso particular no tanto, creo que de repente si se nos va la onda pero en general siempre tenemos presente que no todo es trabajo, que hay que experimentar cosas nuevas, que hay que confiar en la gente y que hay que aprovechar el tiempo de vida que se nos ha otorgado.

Y no puedo creer eso de que te pasaste de largo ante Pachelbel ¡uy! era un buen momento para aplicar la lección aprendida.

Bueno, ya habrá otras oportunidades y ojalá luego nos cuentes sobre eso.

Abrazote amigo!

Myriam dijo...

Así es Ángel, pero insisto en que no debemos menospreciar tan tajantemente la apreciación que tenemos de la vida, yo creo que no estamos en esa situación tan grave, sin embargo no hay que perder de vista esas posibles omisiones que a veces tenemos de la belleza y abrir aún más los ojos en lo futuro para no dejarla pasar.

Y apoyo tu idea, disfrutemos la vida, tenemos todo para hacerlo.

Un abrazote amigo.

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