martes, 23 de abril de 2013

¡Pero hay un Dios... !




Tres días pegada al asiento y con la mirada puesta en la pantalla de la computadora. Yo pensé que esta sería una temporada de "vacaciones" pero está resultando ser una temporada de abundantes trámites y papeleos que hacen que el tiempo se queme de una manera inevitable.

Hoy sólo una frase me rondó por la cabeza: "Si las cosas importantes fueran fáciles de hacer, cualquiera las haría...".

¿En qué momento uno decide montarse en una bronca sólo por hacer algo "importante"? tan fácil que sería no meterse en líos y simplemente buscar un camino más o menos esbozado por alguien más y ya. Pero eso es lo que nos hace diferentes y nos ubica en posiciones específicas, el seguir caminos no trazados por alguien más; por lo menos no trazados con podadora y sierra eléctrica, quizá solamente trazados como removiendo algunas ramas en el camino que pegan en la cara al pasar.

Hoy recordé que en el 2008 escribí una entrada (cuando solía escribir mis sentimientos más espontáneamente) titulada "Un experimento a través del tiempo" donde hablaba de mis proyectos a muy lejano plazo de estudiar "una maestría". Ahí fue donde hoy empecé a invocar a Dios :).

Después fantaseaba con ir a una universidad canadiense y justo hoy le envié un proyecto de investigación a una profesora de allá para que me acepte "al posdoctorado" ¡¡...!!.

En fin, que en ese momento hubiera sido presunción pero hoy es más bien responsabilidad. Si ya lo llevé hasta este punto, de alguna manera tengo que hacer que mis fantasías me den de comer y eso la verdad es que no está tan fácil.

La universidad que proponía en aquel momento queda sólo a unos poco kilómetros de la que ahora estoy solicitando, me falló un poco la puntería pero casi podemos decir que en mis sueños le atiné.

Lo digo sin pensarlo demasiado pero tengo comprobado que cuando uno desea algo mucho, lo visualiza así con todos sus colores, formas y olores y, sobre todo, trabaja duro por el, no tarda en llegar, o más bien, tarda lo que tiene que tardar pero llega.

Bueno, yo estoy como esos que ya están haciendo la barbacoa y aún ni matan al borrego pero confío en que las cosas transcurrirán como deben transcurrir, y cuando llegue ese momento glorioso lo voy a disfrutar con un gozo y una satisfacción acumulada durante unos 5 años aproximadamente (en realidad más) en los que he estado trabajando pacientemente para obtener esa gratificación.

Me imagino a mi misma sentada en una banca en mi lugar ideal. Finalmente en paz, finalmente con la cabeza en blanco y sólo percibiendo y disfrutando las sensaciones. Entonces me compraré un café como símbolo de todo lo bueno que hay en mi vida: lo cálido, lo dulce, lo estimulante, lo fluído, y lo tomaré firmemente entre mi mano llevándolo a mi boca para besarlo más que tragarlo.

Mi otra mano irá a mi bolsillo. La meteré suavemente y cuando ya esté ahí, voy a levantar lenta pero firmemente el dedo medio y en ese momento sonreiré con un placer indescriptible cuando desde ahí pueda mandar a la fregada a toda la basura que hoy y siempre ha rondado cerca de mi y de la que algún día sé que finalmente me desharé.

Y prometo dar constancia de ese día, la banca, el café y mi mano dentro del bolsillo.

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