sábado, 27 de agosto de 2016

Introspección

Pasó una gran parte de su vida buscando a quien le interesara lo que era, lo que hacía, como era, lo que quería. Que le cumpliera todos sus deseos, que fuera su prioridad, pero que además fuera amable, inteligente, alguien con quien se pudiera platicar, que tambien tuviera aspiraciones y que no pensara que el dinero o los orígenes son una limitante para hacer cosas nuevas.

Mucho tiempo se refugió en si misma, eso lo aprendió aún siendo una niña y ya en ese tiempo practiaba la introspección para escribír historias donde ella misma se retrataba auto analizándose y creando diálogos consigo misma.

Nunca fue la niña de los moños y los vestidos, tampoco la del peinado perfecto que se mantenía durante todo el día. Cuando se veía a si misma saliendo de la escuela con las calcetas abajo y la blusa desfajada, sabía que la vida no podía ser perfecta y que debería trabajar si quería tener algo bueno en la vida ya que por niña linda no le iban a caer las cosas del cielo.

Se acostumbró a su papel y a ver desfilar muchas cosas fáciles delante de sus ojos que no iban a ser para ella. La introspección le ayudaba a sobrevivir y a no dejar de hacer las cosas lo mejor que se podía, a relacionarse un poco y a no decaer ante el ambiente familiar que a veces le rodeaba.

Había cosas fantásticas, si, que duraron una temporada y que involucraban a sus seres mas queridos. también hubo otras devastadoras que le provocaban inseguridad y un coraje/tristeza entremezclado que aún queda por ahí en algún recoveco pertinaz de su corazón.

En algún momento conoció algo que finalmente le dió esa satisfacción que los amigos, las pijamadas, los apapachos de mamá, los vestidos, las salidas y demás recompensas rápidas no le habían dado. En algún momento alguien le dijo que era buena pensando y sintió lo que se debió haber sentido si un chico le hubiera enviado una carta de amor anónima, o si hubiera tenido amigas con quien reir y bailar, o si hubiera podido usar algo lindo sin sentirse prostituta frente a la mirada de su familia. Esa familia tan grandiosa y a la vez tan asfixiante.

Entonces ya había una manera de llamar la atención, de manera positiva y conservadora pero a la vez agresiva, sacando un provecho que eventualmente se transformó en una manera de irse ganando la vida, aunque de esa manera resultaba unas 150 veces (o más) más difícil que simplemente usar una falda corta y justa y maquillaje, como algunas compañeras suyas ya lo hacían desde aquellos años de la secundaria donde, por el contrario, ella aprendió a recibir el "amor" de esa manera tan sacrificada.

Eso le resultó buena estrategia por mucho tiempo, mas del debido quizá. De su lado la vida pasaba en cámara lenta y del otro la gente evolucionaba normalmente. Al principio no le importaba, intermitentemente le llamaba la atención, alguna vez le llegó a preocupar pero hoy en día ella afirma abiertamente que, aunque ha intentado, sigue sin importarle que la vida evolucione y ella siga sintiendo que sólo es una espectadora de todo eso prefieriendo seguir mirando sin quererse involucrar.

En algún punto en el camino ella sintió el amor, ese amor que ya no era una calificación puesta en una hoja sino un amor de alguien que vivía y respiraba y cuya decisión propia había sido amarla.

Eso si era una sorpresa y con tan poca experiencia en el rubro, claro, a cagarla. ¿Cómo se pone a hacer un pastel de fiesta a alguien que apenas si sabía tostar pan sobre una sartén? Faltaban muchas, pero muchas millas de vuelo. Eso la vida no lo perdona. Mientras sea uno mismo si, las cosas van y vienen a voluntad, pero cuando hay alguien mas involucrado eso ya no depende de una sola voluntad. Y a nadie le gusta sentirse malquerido, y de ser así... se va.

"De 15 a 20 años de desfase" es lo que ella pensaba, "¿cómo hacer para recorrer ese camino más rápido y emparejarme con los demás?". Quería apresurarlo y no lo lograba, no entendía que hay cosas que ya no dependen sólo de una persona. Volvió a sentir el amor pero siempre faltaba algo, siempre había una lastimadura por querer obtener lo que sólo se obtiene si se es bueno queriendo, y ella no lo era.

Alguna vez la quisieron y ella sólo sentía repuslión ¿acaso había que pasar por eso para estar con alguien que todo parecía indicar que era "adecuado"? lo dejó pasar y nunca más se arepintió. Afortunadamente cada experiencia le hacia recorrer muchos kilómetros que le estaban haciendo falta. Pero aún se sentía atrás.

Otra vez sintió el amor ¿o era soledad?. Era soledad, según lo entiendíó varios años después, pero le ayudó a sobrevivir hasta que finalmente pensó que se haría cargo de su soledad y no estaría compartiendo lo poco bueno que había construído cuando todo parecía indicar que se enfilaba a un declive sin salida que sólo iba a detener esa evolución que ella se esforzaba en continuar.

Aprendió a vivir sola, no de afuera sino de adentro, recurriendo siempre a esa introspección que tanto le había ayudado a vivir todo el tiempo. Una amiga introspección que sempre estaba ahí para lavarle el cerebro cuando algo le hacía sentir mal y que la impulsaba a hacer grandes cosas por cuenta propia. Ella y su amiga se la pasaban bien, tenían grandes momentos y todo lo solían plasmar escribiendo multitud de historias que alguna vez alguien más consigió leer.

En una etapa plena con su introspección ella se enamoró, quizá fue el amor verdadero porque el verdadero amor es abstracto y su amor era toda abstracción, una abstracción que ella decoraba, traía y llevaba a placer, sin limitantes de horario, documentos, compromisos ni nada. Elevándolo o evadiéndolo de manera estratégica para recibir sólo lo mejor de todo eso. Opio puro para el espíritu, de eso que te evade del mundo y te deja sólo lo mejor por un rato... aunque para ella eso era ya la vida. Respiraba de eso tan bueno y vivía de él, se movía gracias a él y finalmente tuvo un por que vivir.

Las recaídas en la realidad a veces dolían, pero no importaba, simplemente aspirando un poco de eso otra vez el mundo se volvía mejor, era un mundo apto para vivir, ella lo moldeaba como plastilina y si faltaba algo tenía el poder para encontrarlo y ponerlo en el sitio perfecto donde todo funcionaba como siempre lo había querido.

Un día el opio se acabó y ella no entendía por qué. Aprendió mucho en el camino pero aún faltaba lo mejor, trabajó mucho por ello y simplemente un día supo que no lo iba a obtener. Como adicto en abstinencia, a veces se enojaba, otras decía que no le importaba, otras lloraba y otras mas ardía en ganas de gritarle y gritarse lo peor.

La soledad en su pecho volvía a crecer aunque alguna vez pensó que ya no volvería a sentir jamás. La vida la estaba arrojando nuevamente a los brazos de su amiga introspección con quien ya antes se las había arreglado tan bien. Ella se resistía pero sabía que no habría alguien mas por el momento para recibirla así como estaba de dañado su corazón.

Se las arregló para armarse una cumpleaños con alguien que no fuera ella misma. El lugar era perfecto para estar con alguien amado pero al final, estaba sólo con unas amistades y sabía que su felicidad no podía llegar mucho más allá.

Bebió, quizá un poco mas de la cuenta sabiendo que, como no la amaban, más valía detenerse y asegurarse de llegar con bien a casa. Ya ahí necesitaba sentir amor, la soledad se instalaba en su pecho, ahí justo donde se acumulaban las cosas que prefería no recordar. Pensó en terminar lo que empezó y bebió de una botella que tenía por ahí.

Cada ida al baño era mas dificil, la casa le daba vueltas y sentía alivio cantando canciones que hablaban de su amor. Lo buscó y lo encontró. Le dijo que sufría por él y que su corazón no se podía recuperar, que le ayudara por favor. Pero el ya tenía un nuevo amor, un amor sencillo, un amor sin esfuerzo, un amor de esos por soledad que ella ya conocía bastante bien.

Entendió que era tiempo de soltar a su amor, de dejarlo vivir, de ella vivir con lo que tenía y en ese proceso ese mundo de fantasía se empezó a quebrar por detrás de cada paso que daba.

Los escenarios, los personajes, los grandes libretos que ella inventaba todos los días se quedaban atrás. El mundo ya no era tan moldeable y hora sólo lo que le rodeaban eran personas y sucesos reales. La magia se fue con su amor, su fantasía, su vitalidad. Todo lo empezó a guardar en una caja de esas que prefirió guardar allá en lo alto de su armario para, de cuando en cuando, asomarse a ella y darse cuenta con nostalgia lo bueno que fue todo eso y lo mucho que lo sigue extrañando. Ya sin llantos ni rabietas, ahora sólo lo recuerda y se siente afortunada de, al menos, haber sentido el amor alguna vez.

Ahora la vida la compensa con comprensión, compañía, buenos momentos, charlas y experiencias, pero la vida real es de una superficie sinuosa, no tan facil de sortear como cuando ella vivía en ese otro mundo ideal donde las canciones podían llevar un mensaje, donde las experiencias vividas en el mundo real se contaban como anécdotas de algo paralelo y no tan trascendente, y donde sus ojos se llenaban completamente al contemplar a su amor.

Ella empieza a olvidar detalles de su mundo, de como era su amor, de como era ella antes de todo esto y le preocupan mas temas del trabajo, de los pendientes y de que dirán los próximos examenes médicos pues pasa el tiempo y el cuerpo va dando señales de ello aunque no se quiera.

La promesa es de que, si acaso hay otra vida, ella lo intentará de nuevo, quizá con más valor para lograr llegar hasta el final. Ahora sólo es una espectadora de su amor, aunque al final de cuentas es mejor por lo menos mirarlo que no volverlo a ver jamás. En el fondo le da un poco de pena verlo en escena. Es como ver a un cachorro aferrarse a una carnaza que no será alimento jamás pero, así debe de ser. El corazón se ha puesto una venda para que no mire y le resulte indistinto esas visitas ociosas que ella hace a su pasado... pero su amor sigue ahí y ella no lo podrá dejar de ver jamás.

miércoles, 20 de abril de 2016

Un par de días tranquilos

Ya poniendo el dedo a las 6:45 a.m. en el checador y portando mi credencial colgada al cuello durante todo el turno. Ahora "se supone" que debo poner en práctica todo lo aprendido.

Casualmente la mayor parte de los días me la paso leyendo cosas que no había leído, resolviendo problemas que no había resuelto y aprendiendo cosas de las que en mi vida había escuchado. Por lo menos eso es la parte interesante. Le sigo metiendo información al cerebro y creo que si me siguen pagando por hacer eso (tampoco es que sea tanto) debo estar feliz.

El viernes entregué calificaciones del cuatrimestre y estos pocos días he sentido una paz que no había sentido antes. Tengo que seguir cumpliendo mi turno pero tener el alma tranquila no tiene precio.

Me pusieron de tutora de un grupo y el día de hoy me hago la sincera pregunta sobre cómo es que le hacen los chicos de hoy para tener tantos "problemas personales" que desembocan siempre en insistir hasta el grado del acoso y el hostigamiento en lograr conseguir una "segunda oportunidad" para aprobar la materia. ¡En mis tiempos!... en esos tiempos nuestros problemas personales se limitaban a que se te olvidara el sándwich en la mesa o que el del colectivo se quedaba con todo tu cambio del pasaje. Cualquier otro problema se arreglaba ahí echándose agua en la carita antes de ir a la escuela y ¡a darle!. En fin, los chamacos de hoy en día yo creo que viven muy de prisa.

Y una de las cosas que tiene el ritmo de mi paz y felicidad en estos momentos es la siguiente canción que pondré por aquí para compartirla y poderla escuchar en momentos así como los de hoy.


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