miércoles, 20 de abril de 2016

Un par de días tranquilos

Ya poniendo el dedo a las 6:45 a.m. en el checador y portando mi credencial colgada al cuello durante todo el turno. Ahora "se supone" que debo poner en práctica todo lo aprendido.

Casualmente la mayor parte de los días me la paso leyendo cosas que no había leído, resolviendo problemas que no había resuelto y aprendiendo cosas de las que en mi vida había escuchado. Por lo menos eso es la parte interesante. Le sigo metiendo información al cerebro y creo que si me siguen pagando por hacer eso (tampoco es que sea tanto) debo estar feliz.

El viernes entregué calificaciones del cuatrimestre y estos pocos días he sentido una paz que no había sentido antes. Tengo que seguir cumpliendo mi turno pero tener el alma tranquila no tiene precio.

Me pusieron de tutora de un grupo y el día de hoy me hago la sincera pregunta sobre cómo es que le hacen los chicos de hoy para tener tantos "problemas personales" que desembocan siempre en insistir hasta el grado del acoso y el hostigamiento en lograr conseguir una "segunda oportunidad" para aprobar la materia. ¡En mis tiempos!... en esos tiempos nuestros problemas personales se limitaban a que se te olvidara el sándwich en la mesa o que el del colectivo se quedaba con todo tu cambio del pasaje. Cualquier otro problema se arreglaba ahí echándose agua en la carita antes de ir a la escuela y ¡a darle!. En fin, los chamacos de hoy en día yo creo que viven muy de prisa.

Y una de las cosas que tiene el ritmo de mi paz y felicidad en estos momentos es la siguiente canción que pondré por aquí para compartirla y poderla escuchar en momentos así como los de hoy.


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