sábado, 30 de noviembre de 2019

Todo bien

Froté tus rodillas para transmitirte calor. Te di masaje en los pies como te gustaba. Había que revisarlos para estar seguros que todo estuviera bien con eso, ninguna cicatriz era permitida.

Las mismas rodillas, los mismos empeines. Tenías que seguir bien.

Unas caricias en las mejillas. Todo normal pero mi cabeza me decía que me tenía que aprender rápido todos los detalles. Sabía que ya me los sabía pero una repasada no estaba mal.

Tenía que conservar este momento por lo que faltara para volverte a ver. Me lo aprendí pronto, prometí no olvidarlo.

Una última checada. Todo en su lugar, todo bien. 

De acuerdo... podemos hacer eso. Puedo memorizarlo hasta ese entonces. Lo prometo.

Oye... pero tu estás como siempre. Eso es bueno.

Yo sólo creo que te aburrió un poco que ya no hubiera fiesta. Lo sentimos. Debimos haber hecho una fiesta cada día.

Quizá ahora sólo ves como trabajamos y nos hacemos bolas con lo que hay que hacer. Bien merecido nos lo tenemos, no sabemos hacer la fiesta como tu.

Yo lo intento ¿eh? ya me estoy dando mis escapadas de felicidad en horarios no aptos para ello.

Pero está bien, ya nos tocaba ver cosas que no veíamos antes. Hacemos lo mejor que podemos.

Hoy tuve que reventar la cerradura que pusiste. Quién sabe donde dejaron la llave pero tu ni te apures, la puerta ni se inmutó. Lo bien hecho no perece, la manija de la puerta, esa si, no aguantó ni dos apretones.

 Y no te preocupes. Nada tienen que ver conntigo "las cosas que por servir se acaban", como decía la abuela. Lo tuyo no se raspa ni se bota, no se oxida ni se gasta. No te preocupes.

Procuraré seguir haciendo las cosas lo más adecuadamente posible. No para que te sientas orgulloso sino para que estés tranquilo, eso es mucho más importante.

Pues ya que.

miércoles, 28 de agosto de 2019

Cumpliendo sueños añejos

Ya son muchos años de dedicarme "a la escuela". Y no es que esté mal pero ya es casi la mitad de mi vida entre las aulas. Antes me tocaba estar sentada y ahora mucho rato estoy de pie. A veces pienso que a todo mundo le es familiar frecuentemente ir a comprar material de papelería, aventurarse en nuevos marcadores para pizarrón blanco, ir a buscar libros con tarjeta de descuento o tener que ir al centro a comprar materiales para que, por ejemplo, funcione un motor o  un experimentillo de óptica realizado con un señalador láser, aunque creo que no es tan así.

No me molesta lo que hago pero ya desde hace un tiempo (a decir verdad ya varios años) buscaba externamente de forma pasiva, pero desesperadamente en mi interior, el poder realizar otras aspiraciones más creativas que no han podido salir a la luz, ya sea por falta de organización o porque a veces cuando te dedicas "a la escuela", todo tiempo que no estás leyendo algo, haciendo notas o resolviendo problemas, es un tiempo perdido. Es un estigma fuerte cuando alguien como yo no tiene claro que en la vida debe haber un equilibrio para tener salud física y emocional.

La cuestión es que, a diferencia de otros intentos que ya había hecho "como no queriendo", esta vez el google si me hizo tener suerte y al segundo o tercer link me hizo encontrar el lugar perfecto, cerca de casa, precio accesibilísimo, horario mandado a hacer y ofreciendo justo lo que yo quería hacer: trabajar con madera.

Es curioso porque el mismo día que encontré la escuela en la cual daban ese curso, fuí a pedir informes y ese mismo día me quedé porque ya llevaban dos semanas de iniciado el curso y simplemente me invitaron a integrarme a la de ya. Al despertar esa mañana nunca imaginé lo que iría a suceder ese día.

Afortunadamente llevaba unas hojas impresas cuyo reverso me sirvió para tomar mis primeras notas y trazar el mismo día el diseño del primer proyecto: un banquito de madera del cual dejo evidencia a continuación.






Con unos trocitos de madera que me dió el profesor y con algo de herramienta que me prestó, ese mismo día inicié con el proyecto. Obvio, yo extremadamente nerviosa porque finalmente y así, casi de repente, ya estaba haciendo lo que por tanto tiempo había deseado.

Todos los alumnos tenemos que pasar por el banquito de madera como primer proyecto y posteriormente sigue la elaboración de una caja mediante la técnica de ensamblaje llamada "cola de milano" que, por cierto, es lo más increíble que me ha podido pasar últimamente.

No sé por qué las personas dejamos pasar tanto tiempo para realizar nuestras aspiraciones si, en realidad, todos tenemos el tiempo contado. Eso me lo recuerda siempre mi papá mientras ocupo sus herramientas ya con algo de polvo y óxido por falta de uso. Dicho sea de paso, la terapia ha sido muy intensa estos días y ahora admiro la cantidad de materiales que tiene almacenados y que ocupó para hacer infinidad de cosas en la casa que a la fecha siguen sirviendo.

¿Habrá alguna posibilidad de que igual otro día me despierte y de repente en la noche ya esté yo en otro lugar amplio, fuera de la ciudad, con vegetación donde pueda hacer ruido, no molestar al vecino de al lado y además me pudiera ganar la vida haciendo este tipo de trabajo?. Quizá me podría suceder otro milagro. No debo desistir en seguir googleando.

Estoy tratando de no sentir culpa por dedicar mis tardes a esto y no a haberme enrolado en algún trabajo de investigación que "debería" ser mi prioridad... si eso me saliera del corazón. ¿Seré uno de esos casos donde he errado la profesión?, a ratos me viene el debate a la cabeza pero creo que al igual como uno arma un rompecabezas de 5000 piezas, tendré que dedicarle unos 4800 debates mentales más (pues ya he de llevar al menos unos 200 realizados) para determinarlo.

En realidad amo mucho estudiar y justo esta semana arranco con la preparación de un curso llamado "Fenómenos de Transporte" (de materia, energía y cantidad de movimiento, no de automóviles o algo así) y si me emociona. O sea, si me gusta pero creo que mi yo creativo pide a gritos ser revivido pues, se ha ido apagando poco a poco.

De ahí quizá me siga con las clases de canto, de vitral, de tapicería, cerámica... no sé, todo lo que me gustaría intentar por lo menos alguna vez.

Conclusión de este asunto: estoy feliz. Pensativa pero felíz.

domingo, 21 de julio de 2019

Viajera

Tomo mis galletas, un vaso con agua y emprendo el viaje. Estoy sujeta firmemente a la silla para no caer.

Ayer uno de esos viajes sucedió mientras iba camino a casa, de momento no supe hacia donde caminaba y me fui en sentido contrario.

Se siente tan bien volar! ojalá nunca dejara de hacerlo. Cuando floto siento soy tan feliz que no puedo pedir nada más.

Fuera de la gravedad se puede hacer lo que sea, puedes ser quien quieras, puedes llegar hasta donde quieras, no hay ninguna barrera, límite ni compromiso que te impida estar donde quieres estar.

Yo siempre preferiré estar en aquella tierra blanca de un brillo tan grande que es deslumbrante a los ojos. Donde la amargura es parte del encanto y donde los acordes resuenan en el salón principal.

Debería estar cantando pero la nave está cargando combustible y la gravedad no favorece a mis virtudes.

Tarda mucho el combustible y ya quisiera arrancar. Cerraré los ojos mientras tanto, pensando que ya llegué y que la dicha me hace tararear.



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