Cuando viajé a la Argentina, una de mis grandes ilusiones turísitcas casi equiparable a visitar la Casa Rosada era por fin saber que cosa era el mate, conocerlo en persona y, claro, probarlo.Todo esto inició un día muy anterior al viaje cuando un compañero mío se volvió hacia mi y me dijo: Oye Myriam, ¿y tu sabes que es "el mate"?. En eso mi cabeza recordó alguna plática por chat con Roberto donde el me decía que justo en ese instante se estaba tomando un mate. "¿Qué no lo conocés?" me preguntó, y yo por supuesto le tuve que decir que no.
Para ese entonces yo no sabía nada del tema, pero el me platicó que allá en su tierra era muy común tomarlo y a partir de lo que me dijo se despertó en mi una gran curiosidad respecto a esa bebida, hasta ese entonces desconocida para mi.
Recordando eso le contesté a mi compañero: "¡Ah si! es algo así como un té ¿no?", a lo que el me contestó: "Si, es que fui al mercado de Sonora (un mercado mexicano donde venden productos exóticos) y compré un poco. ¡Mira!". Entonces me sacó una bolsa de plástico que traía mate. Yo lo miré y me di cuenta que era yerbita seca de color verde y pensé que para quien no supiera de que estabamos hablando fácilmente pensarían que estabamos compartiendo drogas.
"¿Y tu sabes como se toma?" y yo: "Mmmmm, no, pues no", y agregué: "Pero tengo un amigo argentino que me ha platicado algo al respecto y le puedo preguntar".
En ese momento Roberto no estaba conectado al chat así que me tomé unos minutos para investigar en Internet cómo se preparaba el mate y cuál fue mi sorpesa al enterarme que el mate no es sólo una bebida o una infusión, no. Por lo que yo entendí el mate es una bebida casi con un significado de identidad nacional para los sudamericanos y atrás de ella hay toda una cultura y una simbología muy, muy interesantes.
Y cuando llegué a la parte de la preparación mi sorpresa aumentó: no es sólo cosa de ponerlo a hervir en agua en una ollita y ya, o peor aún, meter la taza con agua al microondas, echarle la yerba y ya, no. Hay todo un proceso, casi se me imaginó como un rito. En ese momento comprendí que yo no era la más capacitada para aconsejar a mi amigo sobre como tomarse el mate y esperé a platicar con Roberto. El me dijo algo pero no podía borrar de mi mente que en las direcciones para preparalo mencionan incluso temperaturas del agua muy específicas, modos concretos de agitar, y ángulos a los que hay que inclinar el recipiente para que salga bueno. Si no me creen, miren esto. A cualquier persona novata en el tema le puede intimidar siquiera intentar prepararse uno. A mi me intimidó:

Y estas son unas instrucciones decentes, encontré otras páginas donde describen el proceso de modo aún más complejo. Eso provocó en mi un respeto hacia la citada yerbita. Me puse a pensar que aquí en México actualmente no tenemos una bebida casi "ceremonial" como allá. Quizá si, pero el ciudadano común de mi región no, que yo sepa.
También como pueden ver, no se prepara en un vaso o una taza sino en un recipiente en forma como de pera, en realidad si no me equivoco es la corteza de una calabaza la que sirve como receptáculo. Eso lo hace más interesante.
¡GLUPS! ¿qué cosa era eso del mate?
Bien, pues fui a la Argentina y en mi mente seguía la idea de conocer el mate en persona y en su contexto real.
Y de repente, de manera natural, sin que yo le previniera... ¡el mate finalmente apareció!.
En la mesa del "buffet" del desayuno del hotel tenían saquitos de mate, específicamente "mate cocido" para beber. Bueno, había que meterlo en algún líquido caliente pero ¡Aaaagggg! esa no me la sabía, no sabía que también había sobrecitos con hilo para colgar en la taza, sólo sabía que había yerba pero no sobres.
¡Glups! otra vez. Y la fila de gente esperando a que yo avanzara. Solo vi dos cafereras, una con café y otra con leche, pero no vi una con agua. Entonces decidí rapidamente que me serviría leche caliente y le agregaría el sobrecito de mate. Sabe Dios si así se preparaba, pero si así no se preparaba, ya habría yo inventado una nueva forma de tomarlo :).
Mi primer desayuno en Argentina: mate cocido en leche caliente, un durazno en almíbar, una rebanida de pan con una rebanadita de queso y DOS rebanaditas de jamón. Jugo de toronja y un trocito de tarta de fresa.Aparte de eso, casi que me hacen preguntar: "Bueno ¿y a que hora sirven el desayuno?" jeje pues lo que había en el buffet era así como solo el acompañamiento del desayuno: un poquitín de esto y un poquitín de lo otro. Casi puras cosas dulces y en raciones pequeñas. Ya saben que acá en mi tierra todo es grande en cuanto a raciones y mis desayunos son más parecido a esto y esto que a lo que desayuné ese día :) incluso hasta me avoracé un poco pues me serví dos rebanaditas de jamón y no sólo una. Bueno, la verdad es que esos detalles hicieron que me sintiera muy nice y muy "europea" al desayunar aunque estaba rodeada prácticamente de puros brasileños :)
Pero ahí lo importante era el mate, su sabor y mi primer encuentro con el.
Con un poquito de azucar aquello supo aceptablemente bien. La leche le dió un toque suave y ahora puedo decir que mi primer encuentro, mi presentación de: "¡Hola Sr. Mate! yo soy Myriam" fue muy cordial y agradable. Debo confesar que en esa pasadita a la mesa del buffet me "robé" otro sobrecito, el cual nunca me tomé pero lo conservé y atesoré como una reliquia muy sagrada para mi. Mi anhelo se había vuelto realidad.
Otro día de esos, mientras paseaba por las calles de Buenos Aires, conseguí ver gente caminando por ahí con su recipiente en forma de calabaza y su "bombilla" (o sea, el popote o pajilla con lo que lo sorben) tomando su mate muy despreocupadamente. En particular recuerdo un señor afuera de su negocio tomándolo como quien se sale a la puerta a fumarse un cigarrito. Entonces asumo que es una bebida muy cotidiana para la gente de allá.
Nunca más en los días que estuve allá lo volví a probar. Sin embargo yo me había imaginado que cuando fuera me iba a ver rodeada de algún grupo de gente platicando animadamente y rolando el mate como leí se suele hacer, pero eso no sucedió.
Ya al final cuando estaba comprando los últimos recuerditos para traer a México, se me apareció un kit de calabaza, bombilla y yerba mate para regalar, todo en una bolsita adornada con un lindo moño blanquiazúl. No dudé en que ese sería un regalo para mi. Se lo mostré a Roberto y el dió su visto bueno. Entonces me traje a México un artículo muy representativo de aquellos lugares y ahora ya era MI mate :). Me sentí feliz.
Recipiente de calabaza con ornamentos y bombilla.
Roberto fue muy grato en regalarme aparte una cajita con sobres de mate cocido para preparármelo yo acá. Aún no sé la diferencia entre el mate y el mate cocido pero lo importante es que tengo de los dos. Creo que el mate cocido es menos fuerte ¿no?. La verdad no sé :)

Sobrecitos de mate cocido
La cosa es que llegando acá a casa, la situación fue diferente. El contexto cambia y como me vine sin saber realmente como había que prepararlo, pues no me lo he tomado. Lo intenté pero incluso el mate cocido me sabe sumamente fuerte, ya ni hablemos del mate normal, ni he abierto la bolsa como pudieron ver, y la caja de sobrecitos está casi llena.
Mi teoría es que la gente desarrollamos el gusto por ciertos sabores y a mi particularmente el mate se me hace un sabor muy, muy fuerte y de mucho respeto. Mis papilas gustativas no están entrenadas para beberlo de manera cómoda pues cada sorbo se me hace como si estuviera tomando un té de orégano, de lo fuerte que me resulta.
Pero a pesar de eso me hace muy felíz tener conmigo mi mate, con su recipiente y su bombilla. Es como un souvenir para mi más que algo que pueda consumir pero aún así me hace muy dichosa tenerlo. Mis cuestionamientos sobre el mate no han disminuído, incluso he solicitado que alguien haga un reportaje que se titule algo así como: "El mate para principiantes" pero aún no se ha podido :). Otra solución sería que alguno de los que me leen vengan para acá y me indiquen como preparalo. Esa sería una GRAN, GRAN idea. Esperemos a ver que pasa primero, si el reportaje o que alguien venga ;)
¡Saludos y besos!




