miércoles, 28 de agosto de 2019

Cumpliendo sueños añejos

Ya son muchos años de dedicarme "a la escuela". Y no es que esté mal pero ya es casi la mitad de mi vida entre las aulas. Antes me tocaba estar sentada y ahora mucho rato estoy de pie. A veces pienso que a todo mundo le es familiar frecuentemente ir a comprar material de papelería, aventurarse en nuevos marcadores para pizarrón blanco, ir a buscar libros con tarjeta de descuento o tener que ir al centro a comprar materiales para que, por ejemplo, funcione un motor o  un experimentillo de óptica realizado con un señalador láser, aunque creo que no es tan así.

No me molesta lo que hago pero ya desde hace un tiempo (a decir verdad ya varios años) buscaba externamente de forma pasiva, pero desesperadamente en mi interior, el poder realizar otras aspiraciones más creativas que no han podido salir a la luz, ya sea por falta de organización o porque a veces cuando te dedicas "a la escuela", todo tiempo que no estás leyendo algo, haciendo notas o resolviendo problemas, es un tiempo perdido. Es un estigma fuerte cuando alguien como yo no tiene claro que en la vida debe haber un equilibrio para tener salud física y emocional.

La cuestión es que, a diferencia de otros intentos que ya había hecho "como no queriendo", esta vez el google si me hizo tener suerte y al segundo o tercer link me hizo encontrar el lugar perfecto, cerca de casa, precio accesibilísimo, horario mandado a hacer y ofreciendo justo lo que yo quería hacer: trabajar con madera.

Es curioso porque el mismo día que encontré la escuela en la cual daban ese curso, fuí a pedir informes y ese mismo día me quedé porque ya llevaban dos semanas de iniciado el curso y simplemente me invitaron a integrarme a la de ya. Al despertar esa mañana nunca imaginé lo que iría a suceder ese día.

Afortunadamente llevaba unas hojas impresas cuyo reverso me sirvió para tomar mis primeras notas y trazar el mismo día el diseño del primer proyecto: un banquito de madera del cual dejo evidencia a continuación.






Con unos trocitos de madera que me dió el profesor y con algo de herramienta que me prestó, ese mismo día inicié con el proyecto. Obvio, yo extremadamente nerviosa porque finalmente y así, casi de repente, ya estaba haciendo lo que por tanto tiempo había deseado.

Todos los alumnos tenemos que pasar por el banquito de madera como primer proyecto y posteriormente sigue la elaboración de una caja mediante la técnica de ensamblaje llamada "cola de milano" que, por cierto, es lo más increíble que me ha podido pasar últimamente.

No sé por qué las personas dejamos pasar tanto tiempo para realizar nuestras aspiraciones si, en realidad, todos tenemos el tiempo contado. Eso me lo recuerda siempre mi papá mientras ocupo sus herramientas ya con algo de polvo y óxido por falta de uso. Dicho sea de paso, la terapia ha sido muy intensa estos días y ahora admiro la cantidad de materiales que tiene almacenados y que ocupó para hacer infinidad de cosas en la casa que a la fecha siguen sirviendo.

¿Habrá alguna posibilidad de que igual otro día me despierte y de repente en la noche ya esté yo en otro lugar amplio, fuera de la ciudad, con vegetación donde pueda hacer ruido, no molestar al vecino de al lado y además me pudiera ganar la vida haciendo este tipo de trabajo?. Quizá me podría suceder otro milagro. No debo desistir en seguir googleando.

Estoy tratando de no sentir culpa por dedicar mis tardes a esto y no a haberme enrolado en algún trabajo de investigación que "debería" ser mi prioridad... si eso me saliera del corazón. ¿Seré uno de esos casos donde he errado la profesión?, a ratos me viene el debate a la cabeza pero creo que al igual como uno arma un rompecabezas de 5000 piezas, tendré que dedicarle unos 4800 debates mentales más (pues ya he de llevar al menos unos 200 realizados) para determinarlo.

En realidad amo mucho estudiar y justo esta semana arranco con la preparación de un curso llamado "Fenómenos de Transporte" (de materia, energía y cantidad de movimiento, no de automóviles o algo así) y si me emociona. O sea, si me gusta pero creo que mi yo creativo pide a gritos ser revivido pues, se ha ido apagando poco a poco.

De ahí quizá me siga con las clases de canto, de vitral, de tapicería, cerámica... no sé, todo lo que me gustaría intentar por lo menos alguna vez.

Conclusión de este asunto: estoy feliz. Pensativa pero felíz.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...