Mostrando entradas con la etiqueta Videos caseros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Videos caseros. Mostrar todas las entradas

sábado, 22 de diciembre de 2012

Empapada en las Cataratas



Hace un mes aproximadamente me fui diez días a hacer una pequeña estancia en un laboratorio en Canadá de la cual pronto les contaré. El plan surgió casi de repente, "que si sí, que si no", y al final si me mandaron así que todo se fue planeando casi sobre la marcha.

Después de una semana de trabajo (y frío y más frío) opté por conocer las famosas Cataratas del Niágara que se encuentran en la frontera entre Canadá (Toronto) y los EU (NY). Fue un día previo a regresar a la Ciudad de México y estaba llueve y llueve a más no poder y, o iba ese día o ya no iba... así que mejor fui en un tour y después de hora y media de camino llegamos.





El lugar era espectacular pero el clima era muy malo y la visibilidad también. Además nadie iba listo como para la lluvia y no hubo más que bajar del autobus y mojarse de lo lindo para tomar fotos mientras que los dedos congelados nos permitían hacerle "clic" al botoncito de la cámara.

Soprende que haya una enorme industria hotelera y de amenidades varias ahí mismo en esa zona, o por lo menos yo no me esperaba encontrar tan "urbanizada" esa zona:





Después de adquirir los clásicos "recuerditos" (no tantos, porque los pesos transformados a dólares se van volando) tomé más fotos del lugar:




Uno de los puentes que comunica Canadá con Gringolandia:


Luego fotos con gente:



Más gente (de dudosa calaña):



Ahí encontré con unos chicos mexicanos radicados en Montreal:


Y un señor colombiano radicado en Perú que le tocó sentarse conmigo en el autobús:


Pude ir detrás de las cataratas atravesando unos túneles muy húmedos:






Y se acabó el tiempo de la visita así que ya de regreso en el bus íbamos empapados pero contentotes (ese de ahí es el guía y chofer del tour):




Ya de regreso tomé más fotos del paisaje:



Y como saqué algunos videos, aquí se los comparto, los junté todos en uno solo y lo edité un poquito. ¡Espero que les guste!.



viernes, 27 de agosto de 2010

Tango urbano

Espectadores tomándose fotos con unos bailarines de tango de la calle Florida

En una de las caminatas que dí junto a mi amigo Roberto sobre la gran calle Florida en el corazón de Buenos Aires, nos encontramos con una pareja de bailarines de tango y otros géneros semejantes tales como candombés y milongas, bailando en un lugarcito sobre ese paseo peatonal que tanto se me figuró a la calle Madero de la Cd. de México.

A pesar de que era un espectáculo "callejero", fue de bastante calidad a mi parecer y me quedé maravillada con el arte que desplegaron los bailarines en el par de interpretaciones que me tocó ver.

En mi vida han sido pocas veces las que he visto bailar tango y si lo he hecho ha sido más bien por televisión. Pues bien, ahora que lo vi de cerquita y en vivo me sorprendió que aparte de que implica toda una técnica el moverse a ese ritmo, se vería deslucido sin el sentimiento y la pasión que debe imprimírsele para que sea verdaderamente un buen tango.

Considero que aunque son dos personas las involucradas en el baile, definitivamente la que se roba el show es la mujer. Yo sinceramente si me quedé asombrada de como es que, aunque sea durante los pocos minutos en que se desarrolla la canción, el despliegue de sensualidad de la chica pudo ser tan grande pues una que, como yo, vive siempre cuidándose en el metro de los "viejos rabo verde" que suelen encontrarse en el camino y que en mi caso me forza a no usar nada que se pegue demasiado al cuerpo o que deje ver más allá de lo debido, me resulta llamativo el ver que hay mujeres que, por la razón que sea, si tienen la gran fortuna de mostrarse al mundo como lo que son: mujeres, aunque sea durante un baile. Para muestra, la foto de abajo.



¡En fin!, la chica en cuestión bailó sobre un piso de mosaico que me constó que era bastante resbaloso pues un día de esos que andábamos caminando por ahí después de que había llovido, implicaba un peligro latente de un buen resbalón. Sin embargo ella, con sus zapatos de tacón alto y delgado, bailaba, daba giros, brincos y se deslizaba al sonido de la melodía. Me quedé sorprendida.




Los hombres también bailaban bien, por que no decirlo, pero nada que ver con ella. Y yo creo que ¡ufff! es cuando uno se plantea en esta vida (bueno, mas bien YO me lo planteo, para que generalizo) si hay cosas que uno debe sólo ver y dejar pasar como es esto de bailar tangos, o si es que es una cosa que uno debe de hacer antes de morir (como una cuarta encomienda despues de las de escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo). Maldición, no quiero sentirme frustada por no intentarlo alguna vez en mi vida, pero ¡Dios! jamás creo poder moverme así. O quien sabe.

Bueno, mejor ya no me meto más ideas en la cabeza pues antes que hacerme una profesional del tango tengo que determinar las dimensiones de una red cristalina que, no les miento, ya tengo varias semanas sin poder calcular.


Y bueno, en la foto de arriba muestro un bello final a un excelente tango. Claro, la gente alrededor aplaudía con justa razón. Y es que ver bailar un tango, por tangueros de Buenos Aires, en Buenos Aires no pasa todos los días (lástima que ya pasó, snif).

Finalmente les dejo un video de la segunda interpretación de la pareja, no está el baile completo y mi cámara no fue tan eficiente por momentos, pero espero que puedan apreciar un poco como es que estuvieron las cosas.



Y ya después de eso, me fuí muy contentita de ahí, que cosa tan linda. Argentinos, que afortunados son... ¡que afortunados son!.

jueves, 19 de agosto de 2010

Fiesta gaucha

Continuando con la reseña de mi viaje a Argentina le toca el turno a una visita que hice a un rancho llamado "Estancia Santa Susana" ubicada en la localidad de Los Cardales, provincia de Buenos Aires, todo esto debido a un tour que Roberto me ayudó a contratar mientras estuve por allá.

El paseo inició a las 9 de la mañana, aunque realmente fue como a las 10 que partimos ya hacia el lugar, ya saben, siempre sucede que hay que pasar por todos los demás touristas a sus hoteles y en eso se invierte tiempo. Luego tuvimos un recorrido por carretera ("rutas" les dicen allá) y mientras la guía nos iba señalanado algunos puntos turísticos interesantes que en alguna otra entrada les mostraré, dentro de una hora de viaje ya estábamos en el lugar.

Lo interesante de paseos como este es que uno tiene la oportunidad de convivir con gente de varios lugares del planeta, aunque los que predominaron todo el tiempo (y en todos los lugares) fueron los brasileños. Para ese momento yo ya iba un poquitín enferma de las vías respiratorias pero aguanté bastante bien todo el trayecto. Iba sola pero dispuesta a pasarmela lo mejor posible y aprovechar esa oportunidad única de convivir con gente dentro de un ambiente que intentaba recrear la vida gaucha de finales del siglo antepasado.

Bien, empecemos con la descripción de los lugares:


En estas dos primeras fotos les muestro algo de las instalaciones de la Estancia la cual consistía de una cabaña muy grande donde fue el lugar de convivencia de todos los asistentes, y una casa-museo donde se tenían exhibidas muebles y cosas de aquellos años y así uno se imaginaba aún más como se vivía en el campo en la época de auge de los gauchos.

Cuando llegamos tuvimos un recibimiento por hombres gauchos. Yo creo que efectivamente si tenían sangre gaucha pues se notaba que era como un negocio familiar de gente que se dedicaba al campo y eso le dio un encanto especial.

Los anfitriones nos recibieron con una canasta de empanadas y ¡algo increíble! vino tinto y blanco a las 11 de la mañana. También había la opción de jugo de naranja así que en ese momento me llamó más la atención el jugo (pero luego me tomé el vino como podrán ver), fue algo delicioso sin duda.



Aquí hay algunas tomas del lugar y algunas vistas de la campiña y los establos, estar ahí fue muy relajante, sobre todo porque tuve oportunidad de sentarme un rato a la sombra y pensar, conjeturar y concluír varias cosas que pasaban por mi mente en esos momentos.

Luego tomamos un paseo a caballo. Desde mis años infantiles no me subía a uno así que no dejé pasar la oportunidad, fue uno de los momentos más agradables de todo el paseo que me hizo pensar que por momentos así es que se va pagando solito el viaje, realmente valió la pena. La foto de arriba yo la tomé desde mi caballo, claro, me agarré bien para no caerme en una de esas.



Aquí un video que tomé desde el caballo. Debo mencionar que persiste la manchita oscura en mi cámara, lo siento mucho pero la mandé a arreglar y la compostura me salía igual de cara que comprarme una cámara nueva así que preferí la opción de la cámara nueva la cual prometo comprarme cuando termine esta temporada de gastos.

Aquí una toma de la fachada de la casa-museo.

Aquí una silla gaucha hecha de huesos de caballo, que cosa tan increíble ¿no?.

La capilla de la Estancia.

Acá arriba algo que le llaman "la Pulpería" aquí una llamada a los amigos argentinos para que nos platiquen que es una pulpería, ¿será como una cantina mexicana, o será algo diferente?.


Un tocadiscos y un fonógrafo perteneciente a la decoración del lugar.

La cocina de época de la Estancia.

Una vista de otro rincón de la Estancia, fuera de las instalaciones del museo.

Y aquí salgo yo, mandando un saludo a todos ustedes desde ese bello lugar.

Aquí la foto de unas florecillas del luigar. En conjunto el arbusto se veía muy colorido.

Un letrero que se encontraba en uno de los muros de la cabaña donde se organizó la comida.


¡Y BUENO! nomás vean esto: una cantidad industrial de cortes de carne, moronga (morcilla o no sé como le llamaban allá), pollo, chorizos, etc. para deleitar a los invitados. Afuera hacía friecito pero adentro el ambiente no podría ser más cálido.

Una vista de todos los asistentes, yo iba como con unas 14 gentes pero en el lugar se reunieron más tours y podráimos decir que éramos unos 100, no sé, incluso más.

Yo aquí en una foto que tomó alguien más, ya saben, de esas que venden por una módica cantidad de 10 dólares. Enfrente de mi un muchacho colombiano que venía de estudiar de Australia y a mi lado un chico de EU que hablaba suficientemente bien español, las demás eran chicas de diferentes lugares, así que ya no me sentí tan solita.

Y yo seguía asombrada: ¡postre con vino! por Dios, eso era increíble, el vino para los argentinos es como el agua de todos los días. Bien, bien.



Luego una muestra de tango, me llamó mucho la atención que no es un baile que consista sólo de mover los pies, no, eso del tango es toda una técnica combinada con arte y mucha pasión, sobre todo las mujeres son las que lucen más, no cabe duda de que como género somos muy bonitas, y bailando esos ritmos la belleza luce aún más.

Luego otros bailes folklóricos.


Aquí uno de los anfitriones cantando tangos y yo parecía como la fotógrafa del evento así grabando entre las mesas, creo que debí dejar mi tarjetita para que me contraten para bodas y bautizos, lo malo fue que había otro camarógrafo que me obstruyó la visión, y si no lo alcanzan a ver, hay un señor sentado cantando con acordeón, lo bueno es que el audio se escucha bastante bien que es lo importante. La música: excelente ¡bravo, bravo!.

Aquí la foto de un gaucho haciendo un "Malambo de Boleadoras" (sólo transcribo ¿eh? porque no sé que es un "Malambo"). Alguna vez lo había visto pero no sabía que era una destreza argentina, pero ahora ya lo sé jeje.


Aquí un video del mismo señor mostrando su destreza y lo rítmico de sus movimientos.



Despues de comer nos llamaron a todos a una zona techada con muchas sillas alineadas a la orilla de una explanada donde los gauchos hicieron una muestra de sus destrezas campiranas. Aquí arriba pueden ver unas tomas de los jinetes a la hora de demostrar su habilidad con los caballos que consistía en mover todo un conjunto de ellos ordenadamente y regresarlos a su lugar, todo en perfecto orden y hasta clasificando a los animalitos por colores.


Aquí una muestra de los caballos y los jinetes en plena acción.

Aquí algo interesantísimo: había una suerte llamada "de las sortijas" la cual consistía que bajo de ese arco de madera se colgaban tres aritos como de llavero de manera que quedaran colgando de unos listones que se pueden apreciar en la foto. Luego, los jinetes se lanzaban en una cabalgata veloz sosteniendo horizontalmente un palito con punta, casi del tamaño de un lápiz con la finalidad de atinarle al centro del anillo o "sortija" y llevarsela ensartada en el palito como trofeo. Pueden mirar el video a continuación para que vean como se desarrollaron las cosas (nuevamente disculpen la mancha oscura):



Ya que alguno de los gauchos conseguía alguno de los aritos, se acercaba montado a caballo al público asistente y seleccionaba a una dama para regalárselo a cambio de un beso. Podría pensarse que es un tipo de tradición un cuanto antigua pues a mi me remonta a las épocas de las princesas y los caballeros y como ellos demostraban enfrente de ellas sus destrezas para ganar su amor, ¡ufff! podría decirse que eso ya no existe pero ¡noo! ¡si existe! (sólo que hay que ir hasta allá para comprobarlo), y si ustedes me permiten les muestro algo...

¡ME REGALARON 3! Y no creo que fuera porque yo era la princesa del cuento sino porque creo que más bien estaba sentada en un lugar estratégico y los jinetes se acercaban fácilmente hasta donde yo estaba jeje. Fueron 3 pero le regalé uno al amigo norteamericano que estaba sentado a mi lado pues se notaba que le hubiera gustado que le regalaran uno, pero eso no iba a ser en ningún caso posible pues sólo teníamos ese privilegio las mujeres jejeje.


Y finalmente aquí una foto de todos los jietes al final de la demostración. No cabe duda que fue una excelente tarde y uno de los mejores recuerdos que me traje de ese lugar (entre muchos otros).

¡Saludos!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...