No se porque existen personas en este mundo que son como piedras en el camino: sólo estorban, hacen el tránsito difícil, afean el panorama e incluso lastiman a veces.Tal vez sea un poco despectivo hacer tal comparación, pero no podemos negar que de que ese tipo de personas existen, existen.
En esta etapa de mi vida me ha tocado toparme con por lo menos una de esas piedras, pero sobresale de todas las demás porque la tengo que estar esquivando todos los días y a veces no me explico cuál es exactamente su función dentro de mi vida.
Quizá es un mal necesario que día con día pone a prueba mi nivel de tolerancia, fortalece la capacidad de adaptación que tengo a las situaciones adversas, y eleva la calidad y duración de mi paciencia.
Yo creo que el trabajo que hacen los padres al criar a sus niños durante la infancia es un factor decisivo del cual dependerá en cierto grado la felicidad o infelicidad de las personas que rodearán a su hijo cuando sea mayor ya que si están generando a individuos reprimidos, acomplejados o resentidos con la vida, todos los demás lo pagaremos pues estaremos absorbiendo toda esa mala vibra en el momento que nos toque cruzar el mismo camino en donde se encuentra el sujeto en cuestión.
Yo creo que nadie se salva en un momento u otro de ser una piedra en el camino de otro, o quizá sólo en su zapato lo cual puede ser más fácil de eliminar, pero considero que si lo hacemos sin intención o por ignorancia, está bien, así es la vida, el equilibrio de las fuerzas, el ying y el yang, pero cuando ya se es piedra a propósito, por gusto y para martirizarle la vida al próximo así, leve pero persistente como gotita de agua que se escapa de un grifo mal cerrado, de veras que no hay perdón.
En fin, seguiré brincando, rodeando, o incluso tal vez pateando de cuando en cuando a esa piedra que Dios me puso en el camino teniendo en mente ese muy sabio refrán: “no hay mal que dure cien años”. Ahora que si en lugar de 100 le bajáramos la cantidad a 1, sería perfecto.
1 comentario:
Es exactamente como tú dices, Myriam. Yo he tenido la sensación que comentas en el pasado. Por suerte, no ahora.
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