Gracias Ángel! aunque no fue digamos que a propósito, deveras tenía ganas de escribir después de tantas horas en la compu y además amo los lápices. Desde la secundaria, o sea, como desde los 13 años, sólo escribo con lápiz, bueno, a veces también con bolígrafo pero cuando era obligatorio, pero en general todos mis cuadernos de la escuela están a lápiz, hasta los de la licenciatura y posgrado :D
Además ayer andaba "poética" y ya ves todo el "romanticismo" que derroché en este poema jeje. Por otra parte, también quiero de manera sincera un lapicero bonito, de esos que parece que terminan en putna de bolígrafo pero tienen punta retráctil de grafito. Voy a irme buscando así super bonito cuando pase por una tienda de esas de artículos de oficina a ver si lo encuentro.
Me reitero en algo que ya te dije en otra ocasión: tienes una caligrafía preciosa. Muy de nena pequeña, y eso es lo que, además del estupendo trazo, la embellece aún más.
Sabes... también yo prefiero escribir a lápiz. ¡Dónde va a parar!
Ohh esas estructuras carbonadas en forma de placas que se deslizan suavemente unas sobre otras dejando su rastro material sobre el papel. Hay que cuidar muy bien los lápices. después de todo, son diamantes en potencia. Beso
Gracias por lo de la caligrafía Leve, eso mismo digo yo: que mi letra nunca evolucionó y se quedó como de niña de primaria :), o sea, no tengo letra de profe sino de eterna alumna :)
Y entonces tenemos una coincidencia más: el gusto por el olor a madera de los lápices y la magia de poder borrar sus trazos.
Es un gran placer, pero además un gran acto de generosidad de parte de esa lámina recubierta de madera. El lápiz entrega su vida, literalmente, para dársela a la palabra escrita... o al dibujo trazado.
12 comentarios:
Myriam, tal vez podrías hacer un dibujito a lápiz para tus lectores, ¿no?
Un beso desde Buenos Aires.
Pues claro que si Roberto, lo puedo intentar :)
Fascinante amiga!!
Cada entrada te superas.
Me gusta porque innovas (¿Se dice asi a la accion de innovar?)
El caso es que me ha gustado mucho tu original entrada.
Un abrazo.
Gracias Ángel! aunque no fue digamos que a propósito, deveras tenía ganas de escribir después de tantas horas en la compu y además amo los lápices. Desde la secundaria, o sea, como desde los 13 años, sólo escribo con lápiz, bueno, a veces también con bolígrafo pero cuando era obligatorio, pero en general todos mis cuadernos de la escuela están a lápiz, hasta los de la licenciatura y posgrado :D
Además ayer andaba "poética" y ya ves todo el "romanticismo" que derroché en este poema jeje. Por otra parte, también quiero de manera sincera un lapicero bonito, de esos que parece que terminan en putna de bolígrafo pero tienen punta retráctil de grafito. Voy a irme buscando así super bonito cuando pase por una tienda de esas de artículos de oficina a ver si lo encuentro.
Te mando un fuerte abrazo :D
Me reitero en algo que ya te dije en otra ocasión: tienes una caligrafía preciosa. Muy de nena pequeña, y eso es lo que, además del estupendo trazo, la embellece aún más.
Sabes... también yo prefiero escribir a lápiz. ¡Dónde va a parar!
Ohh esas estructuras carbonadas en forma de placas que se deslizan suavemente unas sobre otras dejando su rastro material sobre el papel.
Hay que cuidar muy bien los lápices. después de todo, son diamantes en potencia.
Beso
Gracias por lo de la caligrafía Leve, eso mismo digo yo: que mi letra nunca evolucionó y se quedó como de niña de primaria :), o sea, no tengo letra de profe sino de eterna alumna :)
Y entonces tenemos una coincidencia más: el gusto por el olor a madera de los lápices y la magia de poder borrar sus trazos.
Un beso.
Tienes razón Gamar, los lápices son diamantes en potencia y más cuando se usan para escribir palabras amables a las personas queridas.
Un beso!
Creo que tengo que ir urgentemente a comprar lápices...
Si Roberto, tenemos que ir. Incluso es algo agradable tener muchos lápices bien afiladitos en un botecito sobre el escritorio ¿no crees?
Verás que los próximos que me compre se los voy a mostrar y a ver si encuentro uno super bonito para hacerlo mi consentido.
Besos!
Apunta aquí a otro que prefiere escribir en lápiz siempre que puede. Siempre tengo cerca alguno de esos típicos lápices Staedler, amarillo/negro.
Este gusto por los lápices, ¿será una marca genética de las Chicas Superpoderosas?
Es un gran placer, pero además un gran acto de generosidad de parte de esa lámina recubierta de madera. El lápiz entrega su vida, literalmente, para dársela a la palabra escrita... o al dibujo trazado.
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