jueves, 22 de julio de 2021

Nadie sabe que pasará mañana

(Escrito hace tres años pero publicado hasta hoy)

Un día hace ya algo de tiempo, cuando aún tenía a mi mejor amiga, nos fuimos a tomar un café por un rumbo usual para nosotras, quizá porque a las dos nos quedaba cerca o quizá porque ya por esa zona empiezan los buenos cafecitos y el ambiente se pone un poco más bohemio e interesante.



No recuerdo si yo estaba de fijo viviendo en la ciudad o sólo estaba unos días y quedé con ella para platicar, como siempre lo hacíamos. Ella me contaba, como también era usual, que había algunos tipos/as en el trabajo que la molestaban, o que le tenían envidia, o no se qué, sólo recuerdo que no era propiamente una historia feliz la que me estaba contando. También me acuerdo que en ese entonces le gustaba un directivo de la empresa donde trabajaba. Ella decía que él a veces le sonreía y eso le daba ilusión a su vida.

Me acuerdo que en ese entonces yo traía entre mis cosas la foto de alguien que me gustaba, ¡vaya que me gustaba! y no sé si fue justo ese día que recién se la mostré pero a ella, por alguna razón, no le pareció tan buena idea. 

No recuerdo exactamente lo que me dijo pero si recuerdo bien que no se sintió tan feliz por mi, quizá porque si yo me entretenía con alguien dejaría de salir y platicar con ella. Ella también sabía que no le era tan fácil encontrar a "alguien" y que tal vez si lo encontraba, iba a sentir tanta inseguridad al respecto que seguramente antes de que empezara a haber algo, lo iba a terminar para no salir lastimada. Esa era la impresión que yo solía percibir de mi amiga.

En ese entonces yo la aceptaba así como era y como ella andaba desanimada y necesitaba un impulso para seguir, me dijo: "¿Qué tal si vamos por aquí cerca con una chica que lee las cartas?, a ver que me puede decir de como me va a ir".

Eso era algo que me encantaba de ella y que echo de menos. Esa actitud de tirar a la basura por un rato toda la ciencia que habíamos aprendido en la Universidad y dejar simplemente envolvernos por el misticismo que, supongo, debe rondar el medio ambiente y el espacio que nos rodea, era invaluable. Sin pedirnos permiso y de manera muy natural, nos dábamos la libertad de bajar el switch y pensar de manera diferente.

Por supuesto que le dije que si. Esa sensación de saber que vas a prácticamente quemar algunos billetes en media hora para entrar y creer en un mundo esperanzador que está a sólo unas cuadras de distancia de donde nos encontrábamos, no tenía precio. Que por unos pesos alguien te pudiera decir que va a pasar mañana, o pasado, es de las sensaciones más emocionantes que he tenido. Y es que nunca sabrás si lo que te dicen es cierto o te están tomando el pelo, pero en el caso de que te estén tomando el pelo, al menos a cambio te dejan con una esperanza y ¿dónde compras esperanzas? esas son difíciles de hallar.


Obvio, te viene a la mente todo eso de "no hagas esas cosas que son malas" pero bueno, si todo es una tomada de pelo ¿por qué sería malo?. En fin, que fuimos y la convicción de mi amiga me hacía tener más convicción en lo que estábamos haciendo.

Cuando te ponen ahí sentada frente a esa mesa en realidad si sientes como que vas a entrar a un mundo que no conoces, que las cosas que te dirán serán descabelladas y ya queda en uno si creer o no... y empezó. La oía hablar y al día de hoy sólo recuerdo una cosa que me dijo: "tu vas a hallar un hombre blanco, un poco robusto, más grande que tu, con el que vas a conocer el mundo..." y eso es ya de lo único que me acuerdo.

¿Qué significaba eso? generalmente yo suelo relacionarme con gente más joven porque no me gustan los adultos aunque yo ya soy una adulta. Pero me pareció interesante el plan. No entendía como yo podría relacionarme, en ese sentido, con un hombre mayor que yo. Del 1 al 100, me quedé un 80 emocionada, me parecía un buen destino para mi. Poder superar mi adultofobia y además viajar con él, supongo porque me sentiría a gusto, era algo que tenía que ver con mis propios ojos. Quizá... algún día.

De repente, en días como hoy, recuerdo esa anécdota y esa sensación. ¡Me fuí de ahí ilusionada un 80% e intrigada un 20%!, valió la pena el dinero "invertido" y tanto ha valido la pena que aún, si aún, sigo pensando que eso puede pasar... un día.

Como ejemplo diré que hace un par de semanas fuí a comprar unos materiales al centro y, sin imaginarlo, tres horas más tarde estaba sentada en un teatro para ver a un actor que sale en la tele y que me gusta mucho. De repente participé en una trivia y me gané unos boletos. Sin haberlo pensado ni imaginado esa mañana, en la tarde tenía esas entradas de cortesía y ya estaba muy feliz en mi butaca.

Algo así supongo que podría pasar. Que un día en la mañana me levante como siempre lo hago y de repente "pum" sale el tipo blanco ligeramente robusto así de la nada, me cae bien y lo dejo todo para seguirlo por el mundo. Quien sabe... aún puede pasar.

Pero no sé si esas cosas sigan pasando ordinariamente. Hoy tengo algo de miedo que no me vuelva a pasar nada así. Antes decía que yo podía hacer que pasen las cosas, pero llega un punto donde ya no puedes hacer que pasen tan fácilmente. Entre más carga te echas encima, menos puedes disponer de tu magia.

El viernes voy al hospital y tengo miedo de que ya no me pasen más cosas. Generalmente no tengo miedo pero en esta ocasión si estoy preocupada, un poco.

Tengo ganas de que me sigan pasando más cosas pero necesito salir bien de esta y ya no estar enferma. No sé como hacer eso, supongo que debo estar feliz para no enfermar. Antes cuando todo dependía sólo de mi, yo era muy feliz. Bueno, en realidad no lo era tanto, pero sabía como exprimirle a mi pensamiento la felicidad y prácticamente llegar al bienestar total con sólo pensarlo, pero últimamente me está costando trabajo.

No es que esté completamente mal, pero si creo que un día, no hace mucho, mi hilo rojo se rompió, se enredó o no se qué pasó y sé que no será hasta otra vida donde lo volveré a tener entre mis manos y haré un mejor intento para alcanzar al tipo blanco que se encuentra del otro lado. En esta vida ya no supe quien era... o quizá si pero algo falló.


2 comentarios:

gamar dijo...

Maldito hilo. Sería chino.

Myriam dijo...

Jeje, échele la culpa a los acuerdos internacionales que envían ciertas mercancías a la Región Comercial donde vive.

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