martes, 20 de mayo de 2025

Tu eres verde y yo soy un azúl grisaceo

Cuando te veo sólo puedo ver el verde del pasto y el azúl del cielo. Aunque esté encerrada, puedo respirar el aire fresco que circula libre a tu alrededor y veo la luz del sol que ilumina perfectamente tu entorno como lo hace en cualquiera de tus días.

Eres un ser perfecto que encaja en un mundo donde armonizas bastante bien. No sé si añoro tu vida para un rato, un fin de semana o para quedarme, porque en realidad nunca me pensé en un lugar así.

Cuando me veo, sólo me veo rodeada de ángulos, el aire me llega libre pero a la vez forzado. Compro atomizador con fotos de flores y plantas y escucho autos y llantas.

En este punto no se si he hecho mucho o poco, no se si debía hacer más o si me excedí. No se si debo seguir con la búsqueda o si ya terminé de buscar. 

El slencio no me da respuestas y no sé como hablarle para que me escuche. 

Mis manos y pies añoran lo fresco de la tierra, pero cuando la tengo cerca y me quiero aprovechar de ella, es una escena tan extraña que a la misma tierra le doy lástima y se cohibe de ver mi poca afinidad.

No sé bien convivir con la naturaleza. Seguro que si quiero conectar con un campo abierto, una piedra me hará una cortadita para decirme que no force de esa manera la relación. 

Literal, me espanto si una mariposa me pasa al lado de la oreja. No quiero matar animales pero lo haría si veo uno subiendo por mi pierna.

A veces toco las hojas de mi palo de Brasil que es un amigo leal que se ha compadecido de mi cuadradez y ha decidido, voluntariamente, crecer hasta el techo en la esquina de mi sala, pero no abuso de él, nos respetamos pero el contacto físico no lo tenemos tan trabajado.

Tengo otro amigo más joven en mi habitación que, no sé por qué, también decidió acompañarme en mi vida de muy buena manera. Como ahorita, siempre está a un metro de mi cuando trabajo y es fiel aunque lo olvide un poco. Siempre me espera con mi vaso de agua después de lavarme los dientes porque sabe que con eso es suficiente para no dejarlo morir.

Esos son mis amigos más sabios. Sé que saben mucho pero casi no me hablan, o quizá casi no me acerco a hablar. Quizá empeñándome les entendería un poco aunque su lenguaje es el silencio y me siento bloqueada a escuchar.

Por el contrario, te veo y veo en ti naturaleza. Veo que eres como la tierra fresca y suelta que no conecta conmigo porque estoy más aislada que una goma de borrar.

Trato de pensarte fuertemente, en conectarme con el pasto verde y con el lodo fresco, pero no me sale natural, ¿a quién quiero engañar? si lo más natural que tuve en mi vida fueron las macetas que mi mamá tenía en el patio de la casa.

Si un día conectara contigo, ¿me lo dirías? sinceramente me intriga saber si realmente uno puede conectar con su alma natural si uno lo intenta, pero sobre todo, si lo desea mucho.

Sigo a la expectativa de que algo extraordinario pase, y que sin necesidad de intermediarios, un día el silencio me empiece a hablar y diga que también me añora y me quiere, y traiga consuelo a mi corazón que desde hace tiempo es como una mesita de centro que se sostiene sólo con tres patas porque una se fue lejos a jugar en el pasto y el lodo, y quien sabe si un día regresará.

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