En los años que tengo en este mundo han llegado a mi vida muy buenas personas que han compartido conmigo parte de ellos mismos y me han apoyado en los proyectos que he llevado a cabo durante ciertas etapas de mi desarrollo, la mayoría de ellos han sido como una bendición que me ha servido para salir adelante, supongo que tal vez yo igualmente los pude haber ayudado en su momento y siempre les estaré agradecida por ello; sin embargo, amigos de esos permanentes que pasan los años y siguen ahí a pesar de que puedan pasar meses o incluso años sin verlos y al encontrarlos todo parece igual, se les trata con la misma confianza y se siente el mismo cariño al verlos, sólo tengo dos: Verónica y Fidel que son los dos muchachos con los que aparezco en la foto.
Cuando yo me fui de mi ciudad de origen que fue mas o menos hace ya 6 años, pasaron grandes temporadas sin vernos, quizá antes no la extrañaba tan intensamente pero poco a poco aprendí a valorarla como suele suceder cuando uno ve perdido las cosas buenas que cotidianamente se tienen y no se saben apreciar del todo. Ahora, en las temporadas que regreso a mi casa, mínimo nos tenemos que gastar 3 días en el café platicándonos todas las novedades y los chismes que se generan durante la temporada en la que nos dedicamos a hacer nuestras actividades normales, cada quien en el lugar donde le toca estar.
Verónica es Física igual que yo y en este momento da clases en la Facultad de Ciencias, está realizando su tesis y próximamente se moverá a alguna otra universidad fuera de la capital del país. En la foto contigua les muestro su oficina en la Facultad.
Desafortunadamente yo no se que pasó a últimas fechas porque yo le pedí muy insistentemente que me escribiera un mail o algo así, ya que a veces me siento realmente sola como ya les he platicado en algún momento, y ya ha pasado casi un año y simplemente no me ha escrito, hace un par de meses lo fui a buscar a su lab y pensé que todo se iba a arreglar, y siguió sin escribirme siendo que el me lo prometió, lo cual me decepciono bastante. Le dije que ya no le iba a escribir ni a buscar ni nada y se lo he cumplido, y a pesar de eso parece que no le importa pues sigue sin escribirme ni dar señales de interés. Lo más obvio de pensar es que realmente le valgo un cacahuate y ya me estoy haciendo a la idea aunque un par de días si me puso muy triste su actitud.
Yo no se que vaya a pasar al respecto pero el bien sabe que yo siempre lo voy a querer mucho y lo voy a considerar uno de mis mejores amigos y que si yo algún día tengo un hijo, también le voy a poner Fidel (espero que el que sea mi esposo no se oponga). El debe saber que yo nunca intervendría negativamente con su esposa, que por cierto ni conozco en foto, y que respeto profundamente a sus hijos (que tampoco conozco).
Bueno, esa es la historia de mis dos mejores amigos. Me encantaría agrandar la lista en un futuro.
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